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  19/02/2015

Se detestan, pero tienen que seguir juntos

Samsung no ha dicho qué procesador equipará el Galaxy S6, que presentará el 1 de marzo, en vísperas de la apertura del Mobile World Congress de Barcelona. Pero es posible que sea el nuevo Exynos 7420, cuya producción masiva ya ha iniciado la filial de semiconductores de la compañía coreana. Una de sus singularidades es que se fabrica con proceso de 14 nanómetros FinFET tridimensional. Hay más motivos para detenerse en la noticia. Hasta ahora sólo Intel tenía capacidad industrial para producir chips con esa tecnología que mejora significativamente el proceso de 20 nanómetros plano que Samsung usa para sus procesadores que equipan para el Galaxy Alpha y el Galaxy Note 4. Esto no es todo.

El nuevo proceso de fabricación permite una velocidad 20% superior, un 35% de consumo energético y una ganancia del 30% en productividad, de modo que seguramente influirá sobre el futuro del mercado de los smartphones de altas prestaciones. Con este progreso industrial, Samsung se ha puesto más cerca de Intel de lo que nunca ha estado. En el estadio anterior, cuando Intel presentó sus chips FinFET de 22 nanómetros, Samsung acababa de implantar su proceso de 28 nm, una diferencia de cuatro generaciones entre las dos tecnologías; en la nueva situación, el desfase es de media generación.

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Se puede suponer que el inevitable eclipse de la llamada ley de Moore [la física manda más que la voluntad] hará que en los próximos años será más difícil y menos rentable seguir avanzando a saltos en esta tecnología. Para Intel el avance de Samsung podría no serle perjudicial: no tiene presencia significativa entre las marcas de smartphones, pero el requerimiento de más prestaciones podría favorecerle. O eso espera.

El otro rasgo de interés tiene que ver con Apple. Por amargos que puedan ser los sentimientos de esta hacia su competidor coreano, tras años de batallas judiciales, la marca de la manzana no ha encontrado la manera de deshacer un vínculo de momento indisoluble: Samsung es su principal suministrador de procesadores de aplicaciones para la familia iPhone. Según estimaciones de IHS, Apple paga a Samsung 20 dólares por cada procesador incorporado en sus modelos iPhone 6 y iPhone 6 Plus. Desde su salida al mercado, en septiembre, se han vendido 39,3 millones de unidades, lo que a ojo de buen cubero implicaría que Samsung ha ingresado casi 800 millones de dólares sólo por ese concepto. Tiene gracia descubrir que cuanto más éxito de ventas tengan los iPhone, más ingresos tendrá Samsung Electronics.

Más allá de los modelos actuales, las partes han extendido su contrato para la fabricación del procesador A9, que llevará la siguiente generación de iPhone e iPad. Según la prensa especializada coreana, ya se está iniciando la producción en la planta que Samsung tiene en Texas y que trabaja casi exclusivamente para Apple.

Durante un tiempo, hubo equívocos acerca de si Apple cambiaría de contratista – Samsung – por TSMC como suministrad del futuro chip que diseñaba con sus propias especificaciones internamente. En 2013, en pleno conflicto sobre patentes, parecía decidido que la balanza se inclinaría a favor de TSMC, pero las tornas han cambiado: la fabricación de los A8 y A8x – con proceso de 20 nanometros plano – se repartió provisionalmente entre ambos. El salto tecnológico de Samsung – TSMC aún fabrica con densidad de 20 nm – le ha permitido quedarse con el contrato que anhelaba. GlobalFoundries, que en algún momento sonó como alternativa, no puede replicar la densidad que obtienen las fábricas de Samsung.

No deja de ser paradójico que en un momento en que la división de móviles de Samsung sufre una caída de sus ventas que fuerza un reajuste de directivos en Seúl, corresponde a la división de semiconductores equilibrar las cuentas. Apple ha sido uno de los agentes del retroceso de la primera y del ascenso de la segunda. Se sabe muy poco de la próxima generación del iPhone, pero se da por cierto que los nuevos smartphones usarán el A9 y también eel iPad Pro, que se esperan antes de finales de 2015.

Apple gasta anualmente unos 35.000 millones de dólares en semiconductores, y Samsung es también el proveedor preponderante de memorias para sus productos. Por esto es relevante que informara en enero que ha comenzado a producir memorias RAM LPDDR4. Otros, como Micron y SK Hynix, ya tenían productos similares pero no han dado el paso a la fabricación a gran escala. Los consumidores empezarán a notar la presencia de las de Samsung en los smartphones de alta gama, con 4 Gb de DRAM o más.

Sin embargo, de entrada Samsung ofrece sus memorias en paquetes de 2 Gb con sendos chips de 8 Gb [el SoC que montan los smartphones actuales es una solución de paquete único] aunque tiene previsto lanzar cuatro chips con 4Gb. Para entender por qué, conviene saber que en 2014 se ha extendido en la gama alta la fórmula de 3Gb – cuatro chips de 6 Gb – por lo que en adelante el giga adicional se dedicará a tareas más pesadas que se abren paso en la demanda: según Samsung, sus nuevas memorias van a ayudar a desplegar la definición 4K, a ver vídeo de calidad en streaming o a usar el modo ráfaga con cámaras de 20 megapixeles, así como a mejorar la multitares.

El fabricante coreano apunta que LPDDR4 es más rápida que la DRAM para PC y servidores. Ahora que la nueva versión de Android es compatible con 64 bits, se podrán superar los 4 Gb y más marcas se animarán a cruzar el umbral gracias a las nuevas memorias. En el futuro, está previsto que LPDDR4 se sustituya por HMC (hybrid memory cube), un esfuerzo conjunto con otros actores para desarrollar un paquete DRAM (vDRAM o vertical DRAM), pero eso no va a ocurrir en varios años. Para entonces, la densidad será más alta, el ahorro de energía superior y los costes más bajos que en la actualidad.

[informe de Pablo G. Bejerano]


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