Ultrabooks, al rescate del PC

12/12/2011

Al presentar sus resultados trimestrales, Microsoft admitió que las ventas de copias de Windows se estancan en la misma medida en que lo hacen las de PC en el mundo desarrollado. En parte, esto se debe a la canibalización de los netbooks por las tabletas, para las cuales la compañía no tiene aún alternativa, pero hay más. Se dijo en la conferencia que los ultrabooks promovidos por Intel serán la tabla de salvación para Windows. Este nuevo “factor de forma” fue anunciado en mayo, y la primera hornada de productos ya está en el mercado, sin obtener las cifras esperadas; la segunda se conocerá en enero en el CES de Las Vegas, pero su despegue real no llegará hasta la primavera.

Estamos en que Microsoft e Intel tienen un interés común en la categoría emergente. Y tan emergente que está haciendo fallar las previsiones. La consultora iSuppli pronosticaba que antes de fin año se venderían cuatro millones de ultrabooks, un 2% del total de portátiles, pero ha tenido que rebajar la cifra a un millón. Según Digitimes, Acer y Asus contaban con vender 200.000 y 300.000, respectivamente, pero las estimaciones revisadas se quedan en 100.000 unidades cada una.

No obstante, esta consultora mantiene que en 2015 los ultrabooks van a experimentar un rápido crescendo hasta representar el 43% del total de portátiles vendidos (ver gráfico). El resto, prácticamente desaparecidos los netbooks, ha alcanzado el estadio de madurez, por lo que gradualmente irá perdiendo peso, tanto en número de unidades como en porcentaje. La credibilidad de este artefacto estadístico depende de que, para empezar, se cumplan los 29 millones de ultrabooks estimados el año entrante.

“Los fabricantes de PC son conscientes de que los portátiles tienen que evolucionar para mantener su relevancia”, comenta el analista Matthew Wilkins. Los ultrabooks tienen lo que hay que tener: un formato y un interfaz que mejora enormemente a los portátiles tradicionales, y capacidades que superan a las tabletas, por lo que podrían ser una opción atractiva tanto para los consumidores como para las empresas.

Se sabe cuáles son los atributos esenciales de un ultrabook: ligero y esbelto, 0,8 pulgadas de grosor máximo, con activación instantánea y conexión inalámbrica permanente, drives de estado sólido y baterías que duren ocho horas sin recarga. Prácticamente todas las primeras marcas de PC han desarrollado sus modelos iniciales: Acer (Aspire PS3), Asus (Zenbook), HP (Folio), Lenovo (IdeaPad U300), LG (XNote Z330) y Toshiba (Portegé Z830) ya están a la venta, y Dell y Samsung se sumarán de inmediato. Todos llevan procesadores Sandy Bridge. Pero afrontan un problema clásico, la desconfianza que siempre recibe a los primeros exponentes de una categoría nueva.

Hasta ahora, los modelos conocidos lucen como imitadores del MacBook Air, que Apple lanzó en octubre de 2008 y se dice que representa el 23% de sus ventas de portátiles. El gran salto será la incorporación de Ivy Bridge, el nuevo chip de 22 nanometros cuyos detalles Intel desveló en septiembre.

El precio es crucial para competir. El primer objetivo de la industria era bajar de los 1.000 dólares, y lo ha conseguido recortando aquí y allá sus costes, pero parece que no será suficiente: la regla que sugieren los analistas dice que un ultrabook sólo tendrá futuro si la diferencia con el iPad no excediera los 200 dólares. Tal como están las cosas, es probable que tras la campaña navideña, y conocidos los anuncios de enero, llegue la hora de las rebajas para abrir hueco en las tiendas. Es un fenómeno típico de la electrónica de consumo, pero no se sabe qué efectos puede tener sobre la segunda generación de productos. En opinión del presidente de Acer, Jim Wong, los consumidores esperarán hasta que un ultrabook se venda a menos de 800 dólares.

Las grandes marcas globales no se bastarán solas para masificar los ultrabooks. En esto tienen mucho que decir los ODM (original design manufacturers) taiwaneses que son los que fabrican los portátiles que se venden bajo esas marcas. Informa DigiTimes que Intel se ha reunido en Taipei con los cuatro principales ODM (Foxconn, Quanta, Compal y Pegatron) para acordar las especificaciones de los ultrabooks que producirán para otras marcas menores (pero de fuerte implantación regional), como la india Wipro o la brasileña Positivo, entre otras muchas.

Por otro lado, la visión de Intel – que ha registrado ultrabook como marca, evitando así que sus rivales se suban al carro – está alineada con ciertos rasgos que sólo llegarán con Windows 8. “Pensamos que el interface táctil será un facilitador – ha dicho Otellini – y cuando los usuarios vean el nuevo Windows, lo primero que harán será tocar la pantalla”. Pero ¿es posible contar con tecnología táctil y bajar los precios? Intel Capital ha creado un fondo específico de 300 millones de dólares destinado a financiar proyectos relacionados con la innovación en los ultrabooks, y es previsible que la interacción táctil sea uno de sus campos preferentes.

Importan, y mucho, los materiales de los que esté hecho el chasis de una sola pieza. La referencia es el MacBook Air, fabricado en aluminio, pero la demanda de Apple tiene prácticamente copada la capacidad de producción, según DigiTimes, por lo que habrá una cantidad de variantes, desde la aleación de magnesio escogida por Toshiba, hasta distintas combinaciones de estampación y plástico. Mientras un chasis monocuerpo de aluminio cuesta entre 40 y 80 dólares, estas últimas bajan a 30 dólares la unidad.

En definitiva, la introducción de la nueva categoría ya está revitalizando la cadena de suministros de una industria que ve como su línea de producto tradicional se ha quedado sin fuelle.

 
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