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  14/06/2012

Una alianza contra Intel, todavía borrosa

Desde hace tiempo se observaban signos de acercamiento entre AMD y ARM, explicados por la necesidad de hacer frente a un poderoso enemigo común, Intel. La incógnita era la forma que podría adoptar una alianza entre ambas compañías: la primera está atada históricamente a la arquitectura x86, que comparte con Intel, y la segunda tiene ya un cortejo de adherentes a su propia arquitectura, que compite con la anterior. La fórmula que han encontrado es una fundación llamada Heterogeneous System Architecture (HSA), que se propone impulsar un concepto de arquitectura estándar y abierta que pueda funcionar con diferentes plataformas de hardware. Admirable propósito, pero ¿cómo se hace?

Para empezar, reclutando compañeros de viaje. De entrada, Texas Instruments, MediaTek e Imagination se han sumado a la iniciativa, en la que se echa en falta la presencia de Nvidia, que hubiera dado más consistencia a una alianza en ciernes, que por ahora sólo demuestra una confluencia limitada de intereses. Así las cosas, si esta es la flota a la que tendrá que enfrentarse, no parece que Intel tenga mucho que temer.

El anuncio se produjo durante la conferencia Fusion Developer Summit, convocada por AMD, un foro tecnológico dedicado a la computación heterogénea. Explotar la simbiosis entre los núcleos CPU y GPU – clave del concepto Fusion, postulado por AMD desde que compró ATI en 2006 – es complejo, porque no comparten un espacio de memoria unificado, aunque el lanzamiento de Trinity es un avance. El año pasado, en la misma conferencia, AMD expuso la posibilidad de trabajar con terceros para diseñar una plataforma explotable por los desarrolladores; para ello proclamó la necesidad de un estándar abierto, proclamó una llamada FSA (Fusion System Architecture) y prometió publicar la documentación inicial a finales de 2011.

El plazo ha pasado y la documentación no está disponible, pero la F ha cambiado por la H en la denominación de la nueva HSA. Esta organización, sin fines de lucro, se encargará de la promoción de un estándar que cubra la gama que va desde los smartphones a los servidores, pasando por los PC. No se trata, desde luego, de unificar las arquitecturas x86 y ARM, sino de trabajar sobre especificaciones de hardware y de software compatibles. La presencia de ARM en la conferencia de 2011 se entendió como una manifestación de interés; este año, revalidó su posición: a medio plazo, la computación heterogénea es la mejor solución desde el punto de vista de la eficiencia energética, razón de ser de la compañía británica. Por consiguiente, ha dado un paso al frente.

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La combinación de CPU y GPU (que AMD llama APU) se concibe como un punto de partida. Llano, presentado por la empresa en 2011, fue el primer procesador con esa orientación. Este año, ha lanzado Trinity, y el próximo se espera una integración de las dos tecnologías. En 2014, espera concluir el desarrollo de un nuevo procesador en el que las cargas trabajen en paralelo en la CPU y la GPU. Esta es la hoja de ruta de AMD, que sus socios aparentemente comparten a través de la HSA.

Phil Rogers, directivo de AMD que presidirá la fundación, ha declarado que esta representa un impulso “más allá de las restricciones de la arquitectura [x86] que ha prevalecido durante los últimos 25 años pero en la actualidad ha llegado a un punto en el que ahoga la innovación”.

La HSA podrá tener mejor o peor suerte, dependiendo de la voluntad del quinteto fundador y de su capacidad para atraer a otros miembros, pero de lo que no hay duda es de que se inscribe en un movimiento de la industria hacia la “hibridización”. Según un informe reciente de la consultora IMS Research, la mitad del mercado global de procesadores corresponde a la categoría híbrida, que integra dos o más núcleos diferentes en un mismo producto. AMD, pero también Intel (esta recientemente, y urgida por la necesidad de defenderse) marchan en esa dirección al combinar CPU y GPU.

Añade el informe que “la hibridización es un paso crítico para elevar la ventaja competitiva de los PC, pero es también clave para los fabricantes empeñados en la carrera de los smartphones, tabletas y dispositivos embebidos”. La tendencia es compartida por “prácticamente todos los que adhieren a la arquitectura ARM [aquí van algunos nombres: Broadcom, Marvell, MediaTek, Nvidia, Qualcomm, Samsung, ST Ericsson, Texas Instruments], que ya producen procesadores de aplicaciones con un núcleo GPU para optimizar potencia, espacio y costes”, afirma Tom Hackenberg, autor del informe de IMS. Ahora mismo, gracias a que las ventas de smartphones exceden las de PC y a un mercado explosivo para las tabletas, estos procesadores híbridos se han convertido en el factor dominante del mercado.

Según Hackenberg, “no es sorprendente que AMD e Intel adopten esa estrategia para competir entre sí en el mercado de PC y ampliar sus miras hacia las soluciones embebidas”. La hibridización es el fenómeno de fondo en los nuevos chips con los que Intel ataca el mercado de smartphones, que combinan la arquitectura x86 con la tecnología de gráficos licenciada a Nvidia.

El experto expone una teoría que, llevada a sus consecuencias extremas, podría servir de justificación a los últimos movimientos de la industria: “las barreras económicas y físicas a la reducción de las geometrías, reavivan los temores a un colapso de la ley de Moore, por lo que los fabricantes de semiconductores exploran las tecnologías híbridas para incrementar el rendimiento de los sistemas y, consiguientemente, añadir valor a sus productos”. Podría expresarse de manera menos dramática: los procesadores futuros tendrán más valor de mercado por sus aplicaciones que por los parámetros de frecuencia que puedan alcanzar. Este sería el misterio tras la búsqueda de soluciones híbridas.


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