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  4/11/2014

Ya somos digitales, ¿y ahora qué?

El informe que se comenta en esta ocasión identifica a través de seis tendencias la figura del usuario español de tecnologías de la información: 1) es de los más digitales del mundo, 2) es multidispositivo, 3) exterioriza hábitos arraigados de acceso a contenidos digitales, 4) demanda velocidad y más velocidad, 5) no está dispuesto a aumentar su gasto en servicios digitales y 6) se dice preocupado por la seguridad y privacidad, pero tiene más confianza que la media global en sus proveedores de servicios digitales. Esta radiografía sucinta debería llevar a la industria de las TIC a un sinfín de oportunidades, pero estas no se manifiestan en las cifras del sector, tal como se presentan en el mismo documento. ¿Dónde está el problema?

Las conclusiones del párrafo anterior se extrapolan del estudio realizado al alimón por AMETIC (Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales y la consultora Accenture. Su títul: Somos Digitales, 2014 Digital Consumer Survey España, promete mucho: es el segmento español de un total de 23.000 entrevistas en 23 países. A quien le interese: la versión internacional del estudio publicada por Accenture, lleva por título Racing Toward Digital Lifestyle. Consumer Tech Survey 2014, con una estructura diferente y menos exhaustiva.

A la hora de la verdad, el usuario digital español típico queda retratado como “situado entre los 14 y los 34 años, con un nivel socioeconómico medio-alto y con ligera mayoría de hombres frente a mujeres”. Un recorrido por sus páginas para desentrañar las tendencias dominantes.

El usuario digital español es de los más avanzados del mundo. La mitad de los consumidores digitales en España son receptivos a las tecnologías y las adoptan rápidamente tras su lanzamiento al mercado. El aparente liderazgo viene en gran medida promovido por la alta penetración de dispositivos avanzados como teléfonos móviles en general (96%), smartphones en particular (84%) y ordenadores personales (93 %), así como por un alto interés por los servicios a los que dan acceso, principalmente los relacionados con la automoción, salud, hogar y seguridad. En la misma línea, se detecta su predisposición a adquirir algún tipo de dispositivo inteligente en los próximos doce meses o a incrementar el gasto en servicios digitales móviles (28 %), frente al 19% de media alcanzado en el análisis a escala global.

Se puede pensar que el desfase a favor de España es inesperado para los tiempos que corren. Incluso la proporción de usuarios menos propensos a las TIC (24%) es ligeramente inferior al global (29%), lo que supone una mayor implicación de los consumidores menos avanzados en la implantación de estas tecnologías. Este hecho, junto con la alta penetración de dispositivos en España frente al resto de Europa, abre un horizonte más amplio de expansión del consumo con respecto a otros países. ¡Oh¡

Consumidor multidispositivo. Además de consignar la penetración de dispositivos de uso primario, el estudio constata que la de otros tipos es superior a la media global, en especial en el caso de las consolas de videojuegos tanto en versión de sobremesa (un 43%, frente a la media global del 30%) como en versión portátil (un 36%, contra un 19%), igual que ocurre con las tabletas, los navegadores GPS o los libros electrónicos.

De hecho, el consumidor español posee de media seis dispositivos y una marcada tendencia a renovarlos y a aumentar el parque: un 37% de los usuarios de smartphone piensa en renovarlo durante los próximos doce meses y un 17% se plantea la compra de uno adicional. No es lo que dicen los minoristas, pero es halagüeño tomar nota. Uno de cada cinco propietarios de consolas conectadas a Internet (el 64% del parque total nacional) manifiesta la misma tendencia. Y no sólo el parque de dispositivos es numeroso, sino que el connsumidor asimila cada uno a un uso diferente.

Nuevos hábitos de consumo y de generación de contenidos. En línea con la tendencia global, en estas latitudes los usuarios prefiere el consumo de vídeo (97%) frente a otras categorías como libros (71%) o juegos (60%). En lo que a la frecuencia de uso se refiere, un 88% accede a vídeos o películas al menos una vez por semana (un 54% diariamente). Mientras que la media global accede con mayor frecuencia a contenidos sociales (231 días al año) o juegos (163), los españoles atienden con menos frecuencia a este tipo de contenidos, existiendo una diferencia de hasta 37 días en el caso de estos últimos y de 49 en de las redes sociales, a pesar de que un 44% admite acceder diariamente a este tipo de contenidos.

Ordenadores y smartphones son los dispositivos más polivalentes a la hora de entrar a cualquier tipo de contenido, mientras que la televisión se enfoca más hacia el consumo de vídeo y deportes. Se destaca que el 53% genera algún tipo de contenido audiovisual al menos una vez al mes, porcentaje que asciende al 59% en el caso de contenidos escritos, una tendencia homogénea en todo el mundo. Estos creadores ´anónimos` muestran una mayor propensión que la media global a colaborar: dos de cada tres comparten sus contenidos con el prójimo.

Los usuarios desean aumentar la velocidad. Aunque el índice de penetración de la banda ancha en los hogares es de un 98% y del 94% en dispositivos móviles, España afronta todavía una brecha respecto del resto de Europa, ya que solo uno de cada tres usuarios dispone de conexión de fibra óptica en su hogar y uno de cada diez terminales móviles disfruta de 4G. Aunque se afirma la demanda creciente “a pesar de que España ha sido uno de los países que más han tardado en apostar decididamente por su despliegue, permite afirmar que la demanda aumentará a corto plazo, asegurando el retorno de la inversión en este tipo de redes de banda ancha móvil”, asegura el estudio de Accenture avalado por la asociación sectorial.

”La principal justificación de este aumento – explica – estriba en el cambio de paradigma en el consumo de contenidos, que exige una mayor velocidad de conexión: un 97% de los encuestados disfruta en sus dispositivos de programas de televisión o películas (tres puntos más que la media global) y un 93% acostumbra a visualizar videoclips (dos puntos más). En el caso de la banda ancha móvil, el porcentaje de usuarios que no cree tener suficiente velocidad en su conexión asciende al 40 %”. He ahí una advertencia a quien corresponda.

El streaming es la forma de acceso preferida para el disfrute de gran parte de los contenidos, independientemente del tipo de conexión (fija o móvil). En estos casos, más de la mitad de los usuarios dice estar dispuesto a incrementar el gasto a cambio de que su operador le garantice una velocidad de conexión adecuada para esos contenidos. Ver para creer.

Menor disposición a gastar más en servicios digitales. Es en este asunto donde se palpan las diferencias más acusadas con respecto al resto del mundo. El usuario español está menos dispuesto a pagar, salvo en servicios móviles, convencido de que los contenidos (vídeo, videojuegos, música o prensa) deberían ser gratuitos o, al menos, tener un coste inferior al actual.

El reflejo de este pensamiento es un acceso a contenidos de pago que resulta inferior a la media global en casos especialmente significativos como el de los libros electrónicos, en los que sólo un 31% afirma estar dispuesto a incrementar su gasto en los próximos doce meses, frente a un 45% global. Lo mismo sucede con los videojuegos, categoría en la que el 19% se decanta por incrementar su presupuesto, frente al 42% en la media de 23 países analizados.

Con todo, se concluye que el 83% se las arregla para acceder a algún contenido digital. De este porcentaje, el 38% los consume a diario y el 40% una o dos veces por semana. Aunque con un consumo aún limitado, los servicios digitales de pago de más éxito en España son los relacionados con deportes y libros (29% y 31%, respectivamente), con un recorrido amplio para igualar los patrones de pago que se observan globalmente.

En este apartado, destaca el hecho de que la oferta de soluciones ´paquetizadas` ha favorecido que el 94 % de los encuestados muestre preferencia por contratar bundles de servicios a un mismo proveedor, una cifra que supera en diez puntos a la media global. Ante esta situación, entran en juego diversas estrategias de monetización, que deberían generar ingresos suficientes para no disminuir aún más el ARPU perdido por las ofertas convergentes.

Preocupación por la seguridad y la privacidad. Pese a que la confianza del usuario español en la seguridad de sus datos personales en Internet supera en seis puntos la media mundial, todavía un 49% afirma no confiar en ello, mientras que un 67% considera que los servicios y dispositivos digitales ponen en riesgo su privacidad; proporción que repunta en los usuarios mayores de 55 años.

A pesar de ello, los consumidores digitales están dispuestos a proporcionar sus datos personales a cambio de servicios premium o descuentos, siempre y cuando sean para uso exclusivo de su proveedor (!) y se les garantice el cumplimiento de la regulación en materia de protección de datos personales. Los segmentos de edad más proclives a pagar cediendo sus datos son las generaciones comprendidas entre los 14 y 34 años, etiquetadas como Generación Y.

Las entidades financieras (para un 47% de los encuestados) y los operadores de telecomunicaciones (para un 33%) son las organizaciones empresariales que generan una mayor confianza, mientras que los fabricantes de dispositivos quedan a la cola, incluso por detrás de las grandes compañías de Internet.

Leído lo leído y dicho lo dicho, asombra el contraste con la realidad del sector TIC en España, representado por AMETIC. Como ya se publicó en este blog en base a un estudio de la Fundación Orange, 2013 no fue el mejor año para el sector, tanto por la evolución negativa de sus indicadores principales, como por la disminución de los principales índices del país en materia de Sociedad de la Información el mismo año. Los parámetros sufrieron mermas significativas o permanecieron estáticos, de manera que España se quedó en la 16ª posición del ranking europeo de Sociedad de la Información a una distancia – abochorna decirlo – de 18 puntos con respecto a Suecia. Alguien debería hacer algo más que encuestas.

[informe de Lola Sánchez]


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