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  31/07/2020

HPE Aruba se pertrecha contra Cisco

No se puede decir que la compra de Silver Peak por HPE Aruba haya sido  una gran sorpresa. El CEO de la empresa matriz, Antonio Neri, lleva tiempo pregonando su apuesta por el edge inteligente”. Con esta  adquisición aún fresca de una empresa especializada en SD-WAN, complementa y refuerza la oferta de su filial Aruba Networks. Claro está que gestos así se justifican cuando hay un adversario con el que confrontarse; en este caso se trata de Cisco, el gran rival con el que disputar un mercado cuyas expectativas de crecimiento aumentan de año en año. La pandemia ha dado alas al mercado, una razón más por la que el precio – 925 millones de dólares – septuplica la facturación de Silver Peak.

Antonio Neri y Keerti Melkote

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El acuerdo de compra se hará efectivo a lo largo del cuarto trimestre de 2020, primero del próximo año fiscal de HPE. Desde un punto de vista operativo, aporta sinergias por explotar y una interesante cartera comercial: Silver Peak lleva desde 2004 batiéndose el cobre hasta acumular más de 1.500 clientes. Esta base instalada será puro músculo para HPE Aruba, que con ella mejora su posición frente a la plataforma Cisco Meraki.

La operación da paso a una carrera cuyo premio es el pastel de SD-WAN y que, de paso, pondrá orden en un segmento de mercado que, tal como ocurre con la seguridad, está demasiado atomizado y en espera de concentración. Por tanto, ser un proveedor independiente de SD-WAN – como era el caso de Silver Peak – sin el cobijo de un gigante del sector, se hace cada vez más complicado. Se ha podido constatar en los casos de Viptela y VeloCloud, adquiridas por Cisco y VMware, respectivamente. Incluso Palo Alto Networks ha dado un paso en la misma dirección al comprar CloudGenix por 420 millones. Todavía quedan candidatos a ser adoptados: Fortinet, Cato Networks, Versa y Aryaka, por ejemplo.

HPE Aruba ha escogido cuidadosamente el blanco. Silver Peak es un proveedor independiente cuyo crecimiento ha sido del 50% en el pasado ejercicio, con una facturación de 132 millones de dólares. Asia y Europa son las dos grandes asignaturas pendientes para una compañía asentada en el mercado norteamericano; parece obvio que la compradora puede darle el alcance global que no tiene.

Neri y el fundador y CEO de Aruba Networks, Keerti Melkote están de acuerdo en jugar sus cartas en este segmento, que en cierta medida podría paliar el impacto en las cuentas de HPE consecuencia de la crisis. La operación fue anunciada pese a la suspensión de la recompra de acciones propias aprobada por el consejo de administración. Una gestión más expansiva que regresiva de la tesorería es síntoma de la importancia que se asigna al edge. Tiene mucho sentido, porque es ahí donde se pueden esperar signos de reanimación del mercado.

¿Por qué puede ser tan estratégica una compra que sólo roza los 1.000 millones de dólares? Una de las lecciones que ha traído la Covid-19 es la notoria necesidad de las organizaciones (tanto empresas como AAPP) de dotarse de la flexibilidad necesaria para responder a eventos imprevistos que afectan la continuidad del negocio. No hay mejor ejemplo que el teletrabajo, ya instalado en los hábitos corporativos. La flexibilidad y elasticidad que ha sido la gran aportación de la nube, pasa a ser un atributo necesario de la conectividad. Es ahí donde cobra protagonismo el concepto de SD-WAN (Software-Defined Wide Area Network).

Tiene una alternativa, MPLS (Multiprotocol Label Switching), pero no sólo es más costosa sino también más compleja. La automatización y las herramientas de orquestación en SD-WAN facilitan mucho más la vida a los departamentos de TI. A esto se suma la mejora en el rendimiento de las aplicaciones  y la seguridad, otro de los grandes frentes abiertos para compañías como Aruba, Cisco o VMware, que en los últimos años se han dotado de munición mediante adquisiciones.

Como se observa ahora mismo, esta tecnología se ha convertido en una llave maestra para que las organizaciones puedan desplegar con (relativa) tranquilidad a buena parte de sus trabajadores cuando acceden a distancia a las aplicaciones que residen en la nube. Según la compañía, problemas habituales como una latencia alta, pueden combatirse con la tecnología de Silver Peak, que permite esa elasticidad de cara a las arquitecturas legacy y encaja con la ESP (Edge Services Platform) de Aruba. Su propuesta deja la posibilidad de acceder directamente a las aplicaciones cloud, sin necesidad de pasar por los servidores del centro de datos, a los que sólo se accede en caso de que sean precisas aplicaciones o documentos residentes en ellos. La agilización del proceso es su lógica consecuencia.

Así pues, en el escenario post Covid-19, todas las previsiones conducen a pensar que el mercado SD-WAN crecerá exponencialmente, aunque sería imprudente prescindir totalmente de MLPS. Un estudio – posiblemente sesgado al alza – de la consultora Futuriom, indica que en 2023 el mercado SD-WAN moverá 4.600 millones de dólares, perspectiva más optimista que la contemplada por HPE. La ratio de crecimiento interanual rondaría el 34%, estimulada por la necesidad de conexiones más ágiles, de alto rendimiento y, cómo no, más seguras.

Así las cosas, Antonio Neri dice contar con que Silver Peak contribuya a las cuentas de HPE con crecimientos de dos dígitos durante una temporada larga. La cuestión a valorar sería esta: ¿cuánto significaría para una maquinaria compleja como HPE? No mucho en facturación, porque aunque Silver Peak cuadruplicara sus ingresos actuales, ya sería mucho con 500 millones de dólares, algo menos del 2% del total de HPE. Esta ya viene atacando mercados como los de WAN inalámbrica y cableada, que son hasta doce veces más grandes que la nueva incorporación.

Además, la digestión de la compra llevará un tiempo no inferir a un año o incluso a 18 meses. Con todo, la noticia ha animado a los accionistas que ven con satisfacción todo lo que sea invertir en áreas de crecimiento. Quedan cosas por definir; por ejemplo, si se apostará por la gama media o  la alta. Las grandes virtudes de SD-WAN cuando se trata de entregar aplicaciones y tráfico a larga distancia pueden llegar a plantear desafíos en lo que se refiere a la monitorización.

Este es el argumento por el que los analistas de la consultora Dell´Oro no descartan que una próxima adquisición de HPE vaya en la dirección de lo que sus colegas de Gartner llaman SASE (Secure Access Service Edge), una arquitectura de red que combina las capacidades de WAN con funciones de seguridad nativas de la nube: puertas de enlace web seguras, agentes de seguridad en el acceso cloud, cortafuegos y acceso Zero Trust son algunas de las denominaciones que caben en la sigla.

Corresponde recordar que en esta dirección se han producido últimamente otros  movimientos que confirman el interés de Cisco. En particular, su reciente acuerdo con AT&T para que su plataforma Secure SD-WAN sea incluida en la oferta para empresas del operador estadounidense.

[informe de David Bollero]


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