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  29/05/2020

Politizar las redes abiertas, una mala idea

En este preciso momento, cuando tímidamente empiezan a instalarse las primeras redes de acceso abiertas (Open RAN) según las especificaciones de dos grupos afines – O-RAN Alliance y  TIP – aparece un tercer colectivo integrado por una treintena de compañías, muchas de ellas coincidentes en su composición, que se hace llamar Open RAN Policy Coalition. El nombre revela su propósito: actuar como instrumento político solapado al rol técnico de aquéllas; su meta transparente es contrarrestar el liderazgo tecnológico de Huawei sobre las redes 5G y llegado el caso evitar que se proyecte a la siguiente generación. No necesita disimularlo, ya que nace bajo el padrinazgo de la administración Trump.

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El contexto, qué duda cabe, es la confrontación estratégica entre Estados Unidos y China, que tantas cosas condiciona. Gente bientencionada alerta de que una línea punitiva antichina acabe fragmentando la infraestructura mundial de telecomunicaciones y echando por tierra el laborioso esfuerzo colectivo de normalización y estandarización desde la tercera generación de telefonía móvil en adelante.

Hace unos cuatro años que O-RAN [producto de la fusión del Forum xRAN y la C-RAN Alliance, inspirada por China Mobile] y Telecom Infra Project [TIP, promovido originalmente por Facebook] trabajan por separado en la elaboración de especificaciones que han facilitado el desarrollo práctico del concepto Open RAN. En noviembre, durante el TIP Summit de Amsterdam, varios fabricantes y operadores se conjuraron para trabajar de forma coordinada  para conseguir que cuando antes se extiendan por el  mundo las redes abiertas e interoperables.

No es difícil rastrear los motivos por los que se ha fraguado una tercera amalgama. La nueva coalición no invitará a Huawei, desde luego, que tampoco manifiesta interés por entrar. Por extensión, se sobreentiende que no serían admitidas otras empresas chinas como los tres operadores y ZTE que, a diferencia de Huawei, forman parte de la O-RAN Alliance.

En la actualidad, las RAN (Radio Access Network) funcionan como sistemas cerrados e incompatibles entre sí. Los tres fabricantes que lideran este mercado – Huawei, Ericsson y Nokia – tienen puntos de vista divergentes acerca de los retos que plantea Open RAN. Por su lado, los operadores de todo el mundo buscan alternativas que aminoren la dependencia del triunvirato. Los motivos pueden no ser los mismos, pero el objetivo es compartido: unas redes desagregadas, virtualizadas y controladas por software abierto, equipadas con hardware de componentes estándar.

En los últimos años han aparecido fabricantes de menor talla, apenas conocidos y en su mayoría estadounidenses, que siguen esos principios. Los tres que más atención han despertado son Altiostar (en la que participa Telefónica), Mavenir y Parallel Wireless.

El elemento clave de Open RAN es la disociación entre hardware y software. Que las redes puedan funcionar y entenderse sin que importe el fabricante que las haya construido o instalado ni el operador que las explote y mantenga. La colaboración debería agilizar los desarrollos y su implantación gradual sobre las infraestructuras actuales, que por razones obvias perdurarán. En este momento, las redes de enlace se rigen por el interfaz CPRI (Common Public Radio Interface), que contiene tantas variables que sólo funciona si la comunicación entre la antena o unidad remota de radio (RRU) y la estación base es de un único suministrador, en la práctica uno de los tres dominantes.

En los últimos meses, se han hecho progresos notables en el desarrollo de redes interoperables, debidos a fabricantes de nuevo cuño, a los que se ha sumado Samsung en un frente común para quedarse con una parte del pastel de las RAN. Intel, lógicamente interesado, ha terciado en la carrera con un procesador específico para las estaciones de radio basado en su arquitectura x86. Múltiples operadores respaldan las RAN abiertas, para no ser cautivos de sistemas ´propietarios`. Telefónica ha instalado una red piloto en Perú y Vodafone ha probado el funcionamiento de RAN abiertas en Turquía y Sudáfrica.

El impulso de Vodafone es relevante, hasta el punto de que Santiago Tenorio, su director global de estrategia y arquitectura de red ha sido elegido en noviembre como chairman de TIP. Consultado por este blog, opinó que a Open RAN le quedan al menos dos años de desarrollo, sin contar con los que necesitará su adopción más allá de iniciativas parciales. Dijo también que los dos organismos existentes no tienen capacidad para influir sobre los gobiernos para fijar las mejores condiciones para ese desarrollo. Con este argumento, no entraría en contradicción con la formación de un tercer grupo que asuma esa función.

Vodafone también es relevante por sus propias iniciativas. Recientemente, ha lanzado una RFI (request for information) sobre Open RAN que recibió siete respuestas – ninguna de los suministradores clásicos – con un 60% de cumplimiento de los requisitos. Por cierto, aunque no se pretendía establecer un ranking, Samsung obtuvo la puntuación más alta, lo que es en sí mismo un indicio de pluralidad.

A todo esto, la Administración Trump cree haber encontrado en Open RAN un recurso útil para que Estados Unidos recupere el protagonismo perdido – o más bien abandonado – cuando a principios de siglo [y entonces no gobernaba Trump] dejó al albur del mercado la suerte de Motorola y Lucent, que habían estado a la vanguardia de las tecnologías de redes.

No es una hipótesis: el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, lleva meses preconizando una alianza empresarial – rechazada por los invitados – para reconstruir el papel estadounidense en esta industria y así evitar que China siga ganando terreno. Al menos en dos ocasiones llegó a sugerir que empresas norteamericanas deberían tomar el control de Ericsson o Nokia, incluso fusionándolas. Consejo no atendido.

Otra prueba de la implicación gubernamental es la elección para dirigir la coalición de una ex funcionaria del departamento de Comercio, Diane Rinaldo. En el acta fundacional, el gobierno federal se arroga “un papel activo en la definición de la seguridad de los equipos de las redes de telecomunicaciones”.

En la composición de la coalición, internacional de necesidad, destaca el predominio estadounidense y la escasa representación europea. Ericsson, que tras muchas dudas adhirió el año pasado a TIP, donde se cuecen las recetas técnicas de Open RAN, pero no participa del tercer grupo porque ese lobby no es de su interés. Huawei no está ni se le espera, aunque es sabido que trabaja en el desarrollo de su propia tecnología de redes abiertas que, si se dieran las circunstancias, podría proponer en un proceso de estandarización.

La posición de Ericsson, que últimamente ha ganado cuota a expensas de sus competidores es táctica. El año pasado, el CTO de Ericsson, Erik Ekudden declaraba al autor de este blog que “en materia de apertura e innovación, pocos pueden darnos lecciones. Ericsson ha propuesto más interfaces abiertos que nadie en los trabajos del 3GPP […] Con esta premisa hemos entrado en O RAN Alliance, como una progresión natural. Si no lo hicimos antes fue porque inicialmente era un consorcio sólo de operadores”.

La participación de los operadores en la coalición es todavía tímida. Como era de esperar, están AT&T y Verizon. Entre los europeos, han adherido Telefónica y Vodafone, pero no Orange ni Deutsche Telekom. Hay dos japoneses – uno de ellos, Rakuten, activo defensor de Open RAN – y no hace falta decir que están ausentes los tres chinos (que sí son miembros de O-RAN Alliance).

Paralelamente, en el Senado estadounidense se tramita un proyecto para subvencionar con 1.000 millones de dólares las actividades que favorezcan “una alternativa al dominio chino en 5G”. Es de una insuficiencia flagrante, puesto que equivale al 4% del presupuesto sumado que Ericsson, Nokia y Huawei destinaron a I+D en 2018.

La razón última de estos movimientos es el deseo de los operadores de medio mundo de encontrar alternativas que, entre otras consecuencias, abaratarían el coste de sus despliegues de red. Entre construir una nueva desde cero y actualizar la existente, han optado por la atadura a sus proveedores históricos. Algo está cambiando: Open RAN aparece como una opción viable, aunque todavía débil. Otra cosa es que politizar la alternativa sea una buena idea.


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