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  27/05/2020

Zuckerberg elige compañero de viaje a la India

Mark Zuckerberg lleva camino de alcanzar el karma, si consigue seducir al segundo mercado del mundo en número de usuarios de Internet, nada menos que India. Es el segundo, pero en la práctica es el mayor al que Facebook puede acceder, una vez descartada China por activa y por pasiva. Se le ha resistido hasta ahora por la renuencia del gobierno de Narendra Modi, origen de pleitos sin fin por una u otra razón. Ya basta: acaba de anunciarse un acuerdo por el que Facebook adquiere el 9,9% del operador Reliance Jio, pagando 5.700 millones de dólares. El fundador y primer accionista de Jio es Mukesh Ambani, de quien se dice que tiene una estrecha relación personal con el primer ministro Modi.

Narendra Modi y Mark Zuckerberg

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El interés de Facebook es comprensible: en enero de este año se estimaba en 688 millones el número de usuarios de Internet en India, 130 millones añadidos en un año. La consultora PwC estima que en 2022 serán 850 millones. Como es imaginable, estos números se sustentan en tarifas baratas y en smartphones de bajo precio, dos factores que han aupado a las plataformas digitales hasta audiencias insólitas.

Facebook no llega de nuevas a este país de enorme complejidad. En India  cuenta con 330 millones de usuarios activos a los que suma otros 300 millones de WhatsApp. En cambio, Instagram se ha quedado rezagada, porque el tercer puesto lo ocupa la versión local del sitio chino TikTok. Con estas armas, los ingresos de Facebook han crecido un 25% año tras año, hasta alcanzar los 980 millones. Tan  intenso es su crecimiento que segregó la filial de la región Asia Pacífico y tras elevar su estatus puso al mando a Ajit Mohan, cuyo antecedente es haber dirigido un exitoso servicio de streaming.

Estos movimientos ponen de relieve lo que se necesita para salir a flote en este mercado: buenas relaciones con quien tiene el poder. Tras el éxito de Mukesh Ambani se encuentra la matriz Reliance Industries, que heredó de su padre (y disputó durante años con su hermano), uno de los grandes conglomerados, que entre otras industrias domina la petroquímica. En 2016, Ambani decidió que era hora de diversificarse y lanzó Reliance Jio, que revolucionó de inmediato las telecomunicaciones indias hasta provocar la concentración del mercado en tres operadores que no se dan tregua.

La vertiente política del asunto es ineludible. Hoy en día, cada movimiento de Facebook tiene un componente defensivo o bien sirve para tomas una posición con vistas al futuro. Si no traba buena relación con el gobierno indio, se le cerrarán puertas, como ocurrió en 2015 con el intento de introducir unilateralmente Free Basics, un proyecto que permitía a los usuarios conectarse gratuitamente a una versión limitada de Internet. El gobierno de Modi, entonces reciente, lo bloqueó en base al argumento de la neutralidad de la red. A partir de entonces, Facebook recondujo sus ansias expansivas en otros países. Moraleja: de cómo le vaya a Facebook en India se puede deducir pautas aplicables en otros países.

Cuando no es por la privacidad es por la desinformación o por otro pecadillo, Facebook ha aprendido a convivir con la política. En  India, sus redes sociales han servido de canal para la distribución de bulos que alienta enfrentamientos entre las comunidades hindú y musulmana. Muchos actos violentos de los últimos años se han basado en noticias falsas no filtradas por Facebook. En consecuencia, se ha aprobado una legislación que obliga cualquier plataforma que reciba una queja gubernamental sobre algún contenido deberá eliminarlo en el plazo máximo de 72 horas y rastrear su origen. Esta norma entrará en vigor tras el confinamiento, aunque la compañía aduce que para cumplirla debería romper el cifrado de extremo a extremo.

A raíz de la pandemia, Facebook se ha visto sometida a mayor presión, por la cantidad de desinformación que circula en las redes sociales (y no sólo ni principalmente en la suya). En India, WhatsApp ha tenido que restringir a un solo contacto el reenvío de mensajes y habilitar un chatbot con respuestas prefabricadas sobre el coronavirus. Este gesto ha marcado una tregua con las autoridades, pero sigue su tramitación otra ley que autoriza al gobierno, en ciertas circunstancias, a acceder a la información personal de los usuarios. Que, para ello, deberá almacenarse obligatoriamente dentro del país.

Por tanto, el acuerdo entre Facebook y Jio llega en el momento perfecto para ambas partes. Zuckerberg ha aprendido que sin un socio local es duro prosperar en el subcontinente indio. Mientras, el conglomerado de  Ambani atraviesa una delicada transición porque sus principales negocios dependen del petróleo, que no pasa por sus mejores tiempos. En espera de cerrar una directa de la petrolera saudí, Reliance quiere potenciar otros negocios menos expuestos. En esta definición caben las telecomunicaciones: Jio ha tenido un gran aumento de tráfico y apuesta por expandir su cartera de servicios.

Entre los que ha puesto en marcha se encuentran la música y el vídeo en streaming, la aplicaciones de chat, el pago online (Jio Money) y una web de salud con gran sentido de oportunidad. Uno de sus proyectos se llama JioMart; es una plataforma de venta online de productos de alimentación que la semana pasada ha abierto una ventana en WhatsApp para conectar a los usuarios automáticamente.

Ahí está, aparentemente, el interés que une a Zuckerberg y Ambani. A los pocos días de anunciarse su acuerdo, Jio Mart inició una prueba piloto de comercio electrónico de proximidad en Mumbai, con WhatsApp como interfaz, copiando elementos del modelo de tienda pop-up que Amazon ha implantado en Estados Unidos adaptándolo al populoso estilo de vida indio. En algunos rasgos, evoca el Mini Program de WeChat en China: un mercadilla OMO (online-to-offline) que conecta al consumidor con las tiendas físicas de su vecindario.

Creer que Zuckerberg quiere llevar a India su mentalidad californiana, sería pecar de ingenuidad. Más bien, WeChat es el modelo que inspira la  iniciativa compartida con su socio local. Se entiende por qué: la mensajería instantánea y los pagos online han sido los puntos flacos de la plataforma digital de Reliance, y el apoyo de Facebook le permitiría desarrollar una suerte de superapp inseparable del usuario durante la jornada: noticias, mensajes, vídeos cortos, buscador, comida a domicilio, un viaje en taxi, una compra de ropa. Y todo pagadero mediante su propio mecanismo financiero.

WeChat en China o Grab en varios países del sudeste asiático señalan el camino. Así como Alibaba y Softbank respaldan económicamente PayTM en India, Reliance y Facebook aúnan fuerzas tras un objetivo similar. El riesgo que asume Facebook es ser usado como canal para distribuir los servicios de su socio, que serán los generadores de ingresos. Pero si estos valieran la pena, a quién le importa el protagonismo.

La dimensión financiera tiene su complejidad. Ambani arrastra una deuda estimada en 20.000 millones desde la osada diversificación de su grupo. Es el momento idóneo para reclutar nuevos socios a los que estaría dispuesto a ceder hasta el 20% de su imperio. En un par de semanas, además de la participación de Facebook, se han anunciado a bombo y platillo – aunque no todos firmados – acuerdos con fondos internacionales como KKR, Silver Lake, Vista Equity  y General Atlantic o Mubadala, el muy activo fondo soberano de la Emiratos Árabes. Aunque alguno no se materialice, confía en reunir al menos 9.000 millones de dólares con los que aliviar su estado financiero y abordar nuevos proyectos.

Paralelamente, hay una batalla implacable entre los tres operadores móviles de India. Desde que la filial local de Vodafone se fusionó con Idea Celular, en 2017, la compañía resultante pudo liderar el mercado hasta que apareció Jio con una política de precios agresiva y sus relaciones con el poder. El tercero, Bharti Airtel resiste mejor el trauma, pero el gobierno de Modi los tiene bajo permanente amenaza tributaria.

El problema añadido para los operadores no controlados por Ambani es la  imperiosa necesidad de invertir en la expansión de sus redes para afrontar la demanda que empuja. Jio tiene más solidez financiera que sus competidores y en este momento sus planes contemplan conectar con fibra la mitad de los centros urbanos del país, acompañándolos con una oferta de servicios digitales. Vamos, que Zuckerberg no podría encontrar mejor compañero de viaje en un mercado tan endiablado.

[informe de Pablo G. Bejerano]


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