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  5/07/2017

Automoción: fiebre de alianzas tecnológicas

Desde que Google presentó un prototipo de coche sin conductor, Tesla un coche eléctrico de lujo y  Uber una plataforma de transporte falsamente colaborativa – tres iniciativas que, recuérdese, llevan un lustro a sus espaldas – el sector de automoción vive una constante transformación. La repercusión combinada de electrificación, conectividad y autonomía – las dos primeras son reales, la tercera una tendencia en ciernes – ha conseguido que los fabricantes de coches y sus componentes se pusieran a rediseñar estrategias, aliándose o comprando empresas de T.I. para no quedar fuera de juego en el nuevo escenario de la automoción. La fiebre que se ha desatado para tomar posiciones no tiene visos de aflojar.

En un primer momento, parecía que gigantes como Google y Apple  tenían  los mejores números para hacerse con el control de los servicios de datos que surgirían en torno al automóvil. Sus inmensos recursos eran un buen argumento para colonizar el mercado emergente   Tenía lógica: Apple vale en bolsa 750.000 millones de dólares, la capitalización de Google duplica la suma de Daimler, Volkswagen y BMW, los tres grandes del automóvil alemán. En cuanto a Tesla, es sabido que vale mucho más que Ford http://www.norbertogallego.com/31may-3/2017/05/31/ y por momentos supera la capitalización de General Motors.

Pasada la sorpresa inicial, la industria de automoción empezó a tejer una trama de alianzas que les permiten recuperar protagonismo y acceder a las tecnologías clave – básicamente, software y diseño de chips y de redes – que serán el carburante de finales de la próxima década. Este sector no está dispuesto a dar  un cheque en blanco para que otros se beneficien en exclusiva de los datos generados por el inmenso mercado de la movilidad. Como mínimo, exige reciprocidad.

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En 2015, Daimler, BMW y Audi acordaron invertir 3.000 millones en la compra de Here, empresa de cartografía digital que durante un tiempo fue propiedad de Nokia y cuyos mapas son usados por el 80% de los navegadores instalados a bordo de coches en Europa y Estados Unidos, para competir cara a cara con Google Maps. El intento inicial de Apple y Google de que la industria accediera a integrar sus sistemas operativos iOD y Android no les ha salido bien (por ahora).

BMW es una de las compañías automovilísticas que mayor número de alianzas ha firmado, quizá porque es relativamente pequeña para un juego que es decididamente global. Pero también porque tiene la suficiente tecnología propia y prestigio de marca para jugar en la liga de los mayores.  Un acuerdo importante de la empresa bávara fue el suscrito el pasado verano con Intel para el desarrollo de coches autónomos junto con Mobileye (que posteriormente ha sido comprada por Intel) y también con Delphi, uno de los mayores fabricantes de componentes para automóvil. Delphi es un caso significativo: inicialmente era propiedad de General Motors y suministrador en exclusiva, pero fue  segregada; ahora Delphi quiere volver a segregar su actividad de coches autónomos.

A mediados de junio, IBM anunció haberse asociado con BMW para gestionar desde la nube los datos de sus vehículos. Ya había llegado  a un acuerdo similar con General Motors, pero esta vez la estrategia parece estar más definida. IBM utilizará su plataforma Bluemix para gestionar los datos generados por los coches de BMW y ofrecer servicios (siempre que lo autorice el propietario del vehículo) pero la marca alemana no tiene motivos para temer que su aliada la margine. Próximamente se anunciará un trato similar con otro gran fabricante, avisa Dirk Wollschlaeger, director general de la división de automoción de IBM.

Se espera que la colaboración entre IBM y BMW comience este otoño. BMW dio a conocer el pasado mayo el programa CarData, destinado a enlazar datos de 8,5 millones de vehículos con servicios a medida y bajo demanda de los automovilistas. A falta de más detalles, queda claro que, al menos en Europa, las alianzas están muy acotadas y se basan en compromisos mutuos a largo plazo.

Bosch, uno de los más importantes fabricantes de componentes para automoción que prefiere tener el control absoluto, acaba de anunciar que invertirá 1.000 millones de euros en la construcción de una fábrica de semiconductores en Dresden, que debería iniciar la producción en 2021. Dresden es la capital de la llamada ´Sajonia del silicio`, porque en sus alrededores se levantan las fábricas de semiconductores de Infineon, GlobalFoundries y NXP. En ese entorno, Bosch espera reclutar 700 especialistas entre los 20.000 que se estima viven en la zona. El proyecto no obsta para que Bosch concluyera el pasado febrero un acuerdo con IBM en materia de IoT y que NVidia le suministre el procesador gráfico del ordenador conectado diseñado por la compañía alemana.

También se mueve Valeo, otro gran fabricante de componentes para automoción. En el marco de la feria Viva, recientemente celebrada en París, anunció un acuerdo de colaboración con Cisco y presentó un proyecto para que los coches aparquen solos, pero este es solamente el inicio de un “acuerdo de cooperación para el desarrollo de innovaciones al servicio de la movilidad digital”, según reza el comunicado oficial.

El presidente y director general de Valeo, Jacques Aschenbroich, explicó la alianza con Cisco [a la que esta, sin embargo, ha dado poco relieve] como una búsqueda de “las competencias necesarias para redefinir las prioridades y estrategias en el sector de la automoción; la película no ha hecho más que empezar”.

[informe de Lluís Alonso]


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