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  2/10/2014

Hans Vestberg

Chief Executive Officer de L.M.Ericsson

Viernes, ocho de la mañana. Escala en Madrid, entre Johannesburgo y Amsterdam. De Hans Vestberg (49) se dice que una de sus reglas fijas es llegar a Estocolmo los viernes a las seis de la tarde para pasar el fin de semana con su familia. Lo confirma, pero hoy no llegará a tiempo. Chief Executive Officer de la multinacional Ericsson desde hace cuatro años, le ha tocado encabezar una de las muchas transiciones que la compañía sueca ha vivido en su 137 años de existencia. A pesar de la hora – o por eso mismo – la conversación con Vestberg fue intensa y variada, pero ajustada a la media hora disponible. Parece mentira que en tan poco tiempo cupieran tantas cuestiones, y aun así han sido recortadas.

Hans Vestberg

Hans Vestberg

Resulta bastante ocioso presentar Ericsson a los lectores de este blog. Es conocida en 180 países como suministradora de equipos para redes de telecomunicaciones. Sus clientes son, principalmente, los operadores, a los que también presta servicios profesionales y otros relacionados con el despliegue de infraestructura. Pero en los últimos años ha entrado en un negocio que converge con el clásico, las tecnologías para plataformas de televisión, tanto en internet como broadcast. El mercado empuja en esa dirección. Y también empuja hacia la nube y la virtualización, por lo que en los últimos tiempos la compañía ha hecho adquisiciones que, en teoría, no tendrían relación con su metier de toda la vida. Al mismo tiempo, no duda en desprenderse de su división de modems, dejando el campo libre a sus competidores, entre ellos Cisco.

Es obvio que el negocio de Ericsson está condicionado por el ciclo de inversión de los operadores. Hay mucho ruido tecnológico, pero los beneficios son parcos. ¿Cuál es su perspectiva?

Si hablamos de redes, no hay un ciclo único. Lo que estamos viendo en los dos o tres últimos años difiere según las regiones del mundo. Países que han liderado la implantación de las redes 4G, como Corea, Japón y Estados Unidos, han vivido un ciclo de inversión muy fuerte. Otro ciclo diferente se refiere a la modernización de las redes existentes, una característica de Europa, aunque no en todos los operadores: depende de cómo les interese combinar distintas tecnologías y diferentes frecuencias. Un tercer caso particular es China, que puso en marcha sus redes 4G hace poco más de un año y está en el pico de su propio ciclo.

¿Cuál es el motor? ¿La capacidad o la performance? ¿Ambas?

Usted lo ha dicho: ambas. La performance de las redes es hoy mucho más estable, por lo tanto son más eficientes en sus prestaciones. Tome el caso de Europa: muchas de las inversiones que se hicieron a comienzos de la década pasada han madurado, lógicamente, y las tecnologías han seguido su desarrollo. Ofrecen eficiencia en el consumo de energía, uso de diferentes espectros al mismo tiempo […] Por supuesto, la resiliencia es también un factor. No todos los operadores están en el mismo punto ni todos tienen las mismas prioridades, pero la mayoría va adoptando LTE-A, que les permite agregar frecuencias diferentes y entregar a los usuarios muchos más datos de manera eficiente. Es algo parecido a lo que ocurrió en el tránsito de 2G a 3G, con una mejora de diez veces; ahora, entre 3G y 4G se repite en una escala de uno a diez, con lo que el salto que hemos vivido ha sido enorme en pocos años.

Cuando el capex de los operadores era bajo, los servicios compensaban a los suministradores, porque la prioridad pasó a ser el recorte del opex. Ahora que parece haber vuelto la inversión. ¿Cómo están las cosas?

Hemos entrado en una fase que durará 20 o 30 años, en la que el mercado abrirá grandes oportunidades a los operadores, y cada uno ha de saber adónde quiere ir. En el futuro, las redes móviles de banda ancha tendrán que soportar las conexiones de coches y otros medios de transporte, vigilancia, sistemas domésticos, pago a través de móviles… todo lo imaginable que necesite conectarse. Con esta perspectiva elaboramos nuestro plan estratégico en 2010: ante todo, invertir en la tecnología de redes, porque van a ser vitales para todos, insustituibles. En segundo lugar, los sistemas de TI – que en su día fueron diseñados en función de los servicios de voz – tienen que atender nuevas necesidades. Y tercero: las redes de nuestros clientes tendrán que soportar nuevas aplicaciones y plataformas: IPTV, pagos móviles, M2M […] El cuarto punto es que van a contratar servicios para integrarlas y gestionarlas.

¿Son rentables los servicios en esta fase que ha descrito?

Es necesario distinguir entre los servicios de despliegue de redes, afines y consecutivos a los contratos de infraestructuras, que contribuyen al negocio con margen muy bajo, y por otro lado los servicios profesionales: integración de sistemas, servicios gestionados, soporte… En estos, hemos mantenido regularmente un margen operativo de entre el 13% y el 16%, y la facturación ha pasado de 1.000 a 10.000 millones de dólares.

Últimamente, Ericsson está invirtiendo en tecnologías de vídeo y televisión. ¿Por qué este cambio estratégico?

Estrictamente, no es un cambio. Un 40% de lo que circula por las redes es vídeo o contenidos visuales. Esta es una de las palancas; la otra es que en 2020 habrá 50.000 millones de dispositivos conectados, y una quinta parte tendrán capacidades de vídeo. Así que trabajamos en dos líneas paralelas. Una, dirigida a los operadores, que necesitan software para digerir los contenidos y enviarlos a los usuarios que los reciben en una diversidad de dispositivos. En 2013 compramos Mediaroom a Microsoft que equivale a una cuarta parte de las suscripciones globales a servicios IPTV […]. La otra línea son los broadcasters, que están difundiendo su programación a los dispositivos móviles. Tenga en cuenta que prestamos servicio a 350 canales de TV en Europa: hablo de la BBC, TV5 en Francia, canales en Holanda, Suecia, Finlandia, Noruega… El desafío al que nos enfrentamos se llama multiplataforma. E irá a más, no lo dude.

Su mayor competidor es una empresa china, Huawei. De no ser por el bloqueo de facto de las autoridades de Estados Unidos, tal vez Ericsson no tendría la cuota de mercado que tiene en ese país y en el mundo […]

[…] Sólo tratamos de controlar lo que podemos controlar. Sabemos que nuestros equipos funcionan bien, y que nuestros servicios son satisfactorios para los clientes; esta es la primera condición para ganar contratos. Si para ganar más contratos hay que hacer algo que esté fuera de nuestro control, no entramos en el juego. Quiero que conste que si en China tenemos la excelente posición que tenemos, es por la misma razón que ganamos contratos en otros mercados.

Después de sucesivas fusiones entre sus competidores, en este sector quedan dos compañías europeas [una de ellas Ericsson], una francoamericana y dos chinas. ¿Da por concluída la consolidación?

Hace diez o doce años, había entre 10 y 15 compañías con ofertas similares; en la tabla de finales del 2013 quedamos las que ha dicho. No, la verdad es que no veo más fusiones en el horizonte. Esto, si hablamos del negocio de infraestructura de redes. Pero si pienso en los sistemas de TI para los operadores, ¿quién es nuestro principal competidor hoy? Hay varias respuestas posibles, pero de los seis segmentos en los que estamos, somos líderes en cuatro. Veamos ahora los servicios de integración: IBM, HP, Accenture… y nosotros. En los sistemas de facturación, está Oracle. Y si me fijo en el sector de TV y Media, sería difícil identificar uno o dos, por la alta fragmentación, pero a la vista está que Ericsson tiene una posición de liderazgo.

En el horizonte, e incluso más cerca, lo que se ve son fusiones entre operadores. ¿El efecto para Ericsson sería positivo o negativo?

De acuerdo con su apreciación. Lo normal a corto plazo sería una reducción de las inversiones, pero a medio plazo la oportunidad de negocio estaría en la combinación de redes diferentes, y en venderles servicios. A largo plazo, cualquier operador que quiera ser fuerte podrá vender sus torres, pero lo esencial serán las tripas de sus redes, ya le he dicho por qué.

Ericsson no es una compañía de TI, aunque en el pasado ha estado cerca de serlo. ¿Es el momento de acentuar ese negocio?

Dependiendo de lo que convengamos en llamar TI, somos una compañía de TI. Nuestra plataforma de prepago, por ejemplo, sirve a 2.500 millones de usuarios de telefonía. Si no hiciéramos nada más, podría decirse sin lugar a dudas que somos una compañía de TI, pero como hacemos otras cosas, hay derecho a pensar que no lo somos. Hemos llegado a tener 35 componentes de hardware diferentes y unos 25 de software; hoy puedo contarlos con los dedos de la mano. Estamos invirtiendo en cloud, tanto mediante I+D como haciendo adquisiciones. Empezamos tempranamente a pensar en la virtualización, con un producto que llamamos Cloudify […]

Pero Alcatel Lucent se ha adelantado con su oferta de NFV y ha firmado un contrato importante aquí, en España, con Telefónica.

Me pregunta por algo que apenas está arrancando. Por nuestra parte, discutimos constantemente con nuestros clientes acerca de cómo pueden resolver problemas que son completamente nuevos […] Esta industria sigue un modelo integrado: vendemos hardware y software, pretesteado porque tiene que funcionar perfectamente. En el futuro, más pronto que tarde, se podrá comprar el hardware a un proveedor, el middleware a otro y las aplicaciones a un tercero. En esa línea estamos codo a codo con los operadores.

¿Cuál es, según usted, la mayor transformación que vivirán las redes en los próximos años?

La virtualización, sin ninguna duda. El ritmo dependerá de las necesidades de cada cliente: si en el futuro un operador quisiera prestar servicios al coche conectado o conexiones M2M sobre sus redes, tendrá necesidad de virtualizar. Si sólo aspira a seguir operando en banda ancha a cambio de una tarifa plana, para eso no necesitará virtualización.

Ericsson es una empresa europea. La Comisión Europea está a punto de su renovación, y se reabren discusiones de los últimos años. ¿Qué espera de la nueva CE?

No quisiera extenderme, pero creo que una prioridad debería ser el impulso decidido de la digitalización. No digo nada nuevo, pero es crucial. En Europa tenemos una alta penetración de la banda ancha, y un gran potencial para digitalizar los servicios gubernamentales y de empresas, pero la gran pregunta es si lo vamos a hacer en común o país por país. Por nuestra parte, Ericsson está dispuesta a asumir su responsabilidad: somos una empresa europea y la mayor parte de nuestra actividad de I+D la hacemos en Europa.

Algunos de sus grandes clientes en Europa, los operadores, presionan en favor de cambios en la regulación. ¿Tiene posición al respecto?

No tenemos una posición pública, pero me entenderá si le digo que hemos pasado de un mundo en el que prácticamente el único servicio de telecomunicaciones era la voz, relativamente fácil de regular, a otro mundo mucho más complicado porque se trata de servicios de datos con gran diversidad y segmentación. Vemos que la tendencia global aproxima las telecos a la televisión y los medios. En España tienen ustedes ejemplos recientes de convergencia.

[publicado en La Vanguardia el 28/9]


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