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  28/06/2012

Los microservidores tienen varias novias

Cuando HP anunció el pasado noviembre su Proyecto Moonshot, para desarrollar servidores escalables y de bajo consumo, basados en procesadores de una pequeña empresa, Calxeda, los escépticos dijeron que tomarían en serio la iniciativa cuando, en vez de experimentar con la arquitectura ARM, se le unieran Intel o AMD, con experiencia probada en servidores. Ha llegado el momento: la semana pasada, HP anunció Gemini, primer producto comercial de Moonshot, en sociedad con Intel, que aporta su procesador Centerton, nuevo miembro de la familia Atom, cuyo consumo energético será de 6 vatios, en lugar de los 150 watios de un nodo Xeon de sus chips para servidores.

En realidad, HP ya había dicho en noviembre que su proyecto no excluía a Intel y AMD, sino todo lo contrario. No hay duda de que en un futuro no lejano ARM diseñará procesadores para ir más allá de su especialización actual en dispositivos móviles, pero HP necesita demostrar cuanto antes su capacidad de innovación en este mercado, y para ello necesita un partner que sea creíble ya mismo: Intel.

El concepto de microservidor – servidores dotados de procesadores menos potentes pero que pueden agruparse de manera tal que ofrezcan alto rendimiento con un bajo requisito de potencia – tiene más visos de realidad gracias, entre otras cosas, al proyecto Moonshot. El plan consiste en construir uno o más sistemas que puedan acomodar en un rack cientos o incluso miles de servidores físicos en una arquitectura federada, que ha sido diseñada de entrada para ser escalable. Para subrayar este carácter, los responsables de HP han explicado que la plataforma Gemini será neutral en materia de procesador, lo que implica que podría admitir en su chasis varios tipos de “cartuchos” para diferentes cargas de trabajo y eventualmente con procesadores de distinto origen.

La oportunidad de salir rápidamente al mercado con esta solución viene dada por la próxima aparición de Centerton, un SoC (system-on-a-chip) de 64 bits con doble núcleo. En teoría, un procesador Xeon ofrece más performance, pero hay otras cualidades prioritarias para los usuarios en hosting de web, análisis offline y otras cargas en las que la CPU no es el cuello de botella, en las que los microservidores podrían apoyarse para captar cuota de mercado.

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Durante la presentación bilateral, el representante de Intel exhibió una hoja de ruta, según la cual Centerton estará disponible en la segunda mitad del año; no obstante, ya existirían variantes de bajo consumo de Ivy Bridge, Xeon E5. El año próximo, 2013, sería el turno de la microarquitectura Haswell sobre Xeon E3. Con cierta gracia se dijo que “hace cuatro años, pensábamos que 65 vatios en un Xeon merecía el apelativo de bajo consumo; ahora hemos bajado a una décima parte”.

Esta clase de servidores con bajo consumo de energía – más baratos de precio y de operación – podrían representar en dos o tres años el 10 ó 15 por ciento del mercado total de servidores, según la presentación de HP. Ahí está el motivo para querer entrar cuanto antes en el mercado.

Con toda su fuerza, Intel no puede descuidarse si quiere capturar una parte de ese mercado. AMD ya está en carrera, tras haber comprado la empresa especializada SeaMicro, y no se puede ignorar el hecho de que la industria explora las posibilidades de la arquitectura ARM. Por ejemplo, Dell ha desarrollado un prototipo de servidor, Copper, con procesadores Marvell en cuyo cimiento hay una licencia ARM.

Para HP, el proyecto Moonshot forma parte de una estrategia de salida del callejón en el que se encuentra su desgraciado litigio con Oracle en torno a la continuidad del soporte de software a los servidores Integrity. Cualquiera sea el desenlace judicial, es muy improbable que Oracle de su brazo a torcer, por lo que los clientes comunes se verán abocados a escoger entre la fidelidad al proveedor de hardware o al proveedor de software. Obviamente, una de las alternativas que tiene HP – aunque la niega en público – sería portar el sistema operativo HP-UX a la arquitectura x86.

En realidad, la estrategia de HP para mantener su relevancia en los servidores de misión crítica es más compleja que un aterrizaje suave. La compañía se ha embarcado en tres vías simultáneas, que poéticamente llama Moonshot, Odissey y Voyager, pero son muy prosaicas.

Puede que Moonshot sea la intelectualmente más interesante, pero no aportaría una respuesta a los clientes de la rama Business Critical Systems. La segunda, Voyager, de momento se encarna en los servidores Proliant Gen8, y ha caído en un segmento en el que – como están experimentando otros fabricantes – los clientes son ante todo sensibles al precio. Queda, por último, Odyssey – la vía de la que menos se habla – que representaría una senda para que los usuarios de HP-UX se pasen a Windows o Linux sobre sistemas HP de alta gama. De momento, sin pedirles que renuncien al procesador Itanium, cuya vida Intel asegura hasta 2016.


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