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  22/11/2016

OpenStack ya está en la edad adulta

Haciendo abstracción de la diferencia temporal, OpenStack ha seguido una trayectoria que recuerda la de Linux. A finales de los 90, una quincena de distribuciones open source de Linux trataban de abrirse camino, pero sólo tres (RedHat, SUSE y Ubuntu) se han ganado un hueco en el mercado. También la comunidad de OpenStack ha pasado por fases sucesivas de introspección y transformación, hasta acercarse en la actualidad a un punto de inflexión. Esta plataforma abierta, concebida para crear infraestructuras en la nube, es joven y modesta si se la compara con AWS, Azure o Google Cloud, pero es respetada como un punto de apoyo para que los proveedores de TI se atrevan a competir con los gigantes de la nube.

El primer OpenStack Summit (2010) en San Antonio, Texas, reunió a 75 asistentes; el de octubre en Barcelona atrajo a más de 6.000 inscritos de 50 países. A escala mundial se estima en 65.000 el número de personas de 187 países que contribuyen al desarrollo de OpenStack. Igualmente, crece el apoyo de las empresas: Jonathan Bryce, director ejecutivo de la OpenStack Foundation, pregonó que 50 de las empresas de la lista Fortune 100 tienen algún despliegue sobre OpenStack. Actualizó otras estadísticas: 645 empresas soportan OpenStack, y el número de líneas de código ha superado los 20 millones.

La encuesta semestral publicada para la ocasión indica que el 72% de los usuarios identifican como su primera motivación el ahorro de dinero al comparar OpenStack con otras infraestructuras cloud. En abril, la encuesta anterior desvelaba que una alta proporción de proyectos eran asumidos por empresas de TI (68%) y de telecomunicaciones (14%), una concentración que dejaba entrever que en su mayor número la plataforma open source era usada sobre todo para configurar una oferta comercializable, más que para proyectos finalistas.

Tras seis años de actividad, el negocio que genera OpenStack es bajo si se pone al lado de las cifras de los tres grandes mencionados. La consultora 451 Research lo ha calculado en 1.825 millones de dólares este año para llegar a 5.700 millones en 2020. Un crecimiento anual medio del 35% no está nada mal.

Como es sabido, OpenStack nace en Estados Unidos como comunidad de usuarios que contribuyen al desarrollo de software en código abierto y aplicaciones para nubes públicas y privadas. Pero su mayor expansión se ha producido en Asia, en especial gracias al sector de telecomuniciones, que a su vez ha arrastrado a empresas de otros sectores. El protagonismo de Huawei ha sido uno de los factores, como al principio lo fue el espaldarazo de IBM, que le sigue prestando apoyo junto con otros grandes vendedores [HPE, Cisco, SAP, RedHat] y también Intel, que se apunta a todas las batallas.

La estrategia que sigue OpenStack apunta a tomar posiciones hasta convertirse en una pieza necesaria para las empresas que por alguna razón no se fíen de la oferta de los grandes proveedores de cloud. Y, por tanto, para los proveedores que no puedan dotarse de una nube pública propia pero sí pueden, gracias a OpenStack, defender una oferta cloud en un entorno competitivo que no vieron venir.

Algunas de ellas incluso se disputan el marchamo de estar entre los mayores contribuyentes al código de OpenStack. La agilidad es un valor intrínsecamente importante: las versiones se actualizan cada seis meses con nuevos lanzamientos que sientan el cimiento para construir nuevas soluciones. Uno de los mayores impulsos es el mercado móvil, en el que los consumidores “engullen datos” de los entornos cloud a tal ritmo que los proveedores tienen dificultades para aguantar el paso de la demanda.

Durante años, OpenStack había alternado sus cumbres semestrales entre Estados Unidos y Asia-Pacífico, pero desde 2014 está tratando de reforzar su presencia en Europa: a ello se debió en 2014 la cumbre de París y, a finales de octubre la de Barcelona. En 2017, los anfitriones serán Boston y Sydney.

El gerente de la OpenStack Foundation, Mark Collier, señaló el interés de estar por Europa, para compensar el peso de los desarrolladores y usuarios asiáticos o estadounidenses. Collier recalcó que la plataforma abierta se orienta hacia el negocio: “estamos firmemente centrados en el usuario, soportando nubes verticales de todo tipo, altamente distribuídas, que sean interoperables y con gestión unificada”. La evolución del mercado hacia fórmulas multicloud encuentra en OpenStack un elemento crucial.

Por su parte, Jonathan Bryce atribuyó el éxito de OpenStack a que “nos dedicamos conscientemente a construir software de forma que solucione problemas, con un diseño diferente”. Los cuatro pilares básicos, según Bryce, son el código, la comunidad, el desarrollo y el diseño abierto. En la red de OpenStack Foundation trabajan 50 personas que provienen de una veintena de organizaciones de 15 países.

En un encuentro con la prensa, Bryce subrayó que el interés en utilizar las aplicaciones de OpenStack obedece a la tendencia imparable a que las bases de datos de las compañías medianas y grandes tengan más núcleos. El futuro es multicloud, aseguró, por lo que se espera una expansión de nubes híbridas y privadas, así como un auge extraordinario de la tecnología de contenedores, cuyo número se triplica cada año hasta ser el primer elemento de adopción de OpenStack, seguido de cerca por NFV (Network Functions Virtualization).

En el transcurso de la cumbre de octubre, se hizo por primera vez una demostración pública de interoperabilidad con 16 nubes de otros tantos suministradores. La lista habla por sí misma de su diversidad: Ubuntu, Rackspace, Huawei, Cisco, Intel, SUSE, VMware, HPE, Fujitsu, RedHat, Dreamhost, AT&T, Mirantis, Deutsche Telekom, Linaro e IBM. Con este envite espectacular digno de ser visto se quiso despejar cualquier duda acerca de la compatibilidad real OpenStack con suministradores distintos y distantes. Y se consiguió: el éxito coronó el ejercicio, consistente en desplegar una misma carga de trabajo en cada nube con herramientas automatizadas.

Donde más se utilizan las herramientas de OpenStack es en las aplicaciones de Big Data, pero en Barcelona quedó claro que las que más crecen son las de telecomunicaciones y la virtualización de las redes, con NFV como estandarte. Se insistió mucho en el ejemplo de AT&T, cuyas redes están gestionadas al 50% con una plataforma basada en OpenStack. Resultó evidente que la decidida apuesta de Huawei por la ´cloudificación` ha servido de estímulo a muchos operadores (China Mobile, Deutsche Telekom, Verizon y NTT DoCoMo) que han sido factores de propagación.

Siendo esta la segunda cumbre que se celebraba en suelo europeo, había interés en conocer el estado de su implantación en la región. Actualmente hay una quincena de nubes abiertas en Europa, ninguna de ellas en España. Pero sí hay cada vez más compañías españolas que usan los servicios de OpenStack. Luis Enríquez, director de arquitectura del Banco Santander, hizo una encendida defensa de los recursos que le confiere OpenStack para migrar a la nube tareas específicas y desarrollar unas capacidades de autoservicio a medida, desplegando infraestructuras virtuales cuando sean necesarias.

Banco Santander ha sido una de las primeras compañías en obtener la certificación OpenStack, con 1,8 petabytes de datos. “Iniciamos nuestro viaje a la nube basándonos en ciertos principios: automatización, código abierto, cloud híbrida, analítica en tiempo real y Big Data”. El negocio bancario – recordó Enriquez algo bien conocido – se enfrenta a importantes retos en los que la tecnología es clave para encarar nuevos modelos de negocio y reducir costes.

Otro apoyo esencial para OpenStack en Europa recae en la investigación cientifica. Tim Bell, del CERN, aseguró que las investigaciones actuales en astrofísica o biología molecular no serían posibles sin la capacidad de usar múltiples nubes públicas y privadas, debido a la ingente necesidad de manejar billones de datos, del orden de medio petabyte diario.

El apoyo de las telecos europeos fue evidenciado por las experiencias de Deutsche Telekom y del operador de televisión británico Sky. De la visita a la cumbre europea de OpenStack, este blog ha aprendido muchas cosas. Entre ellas, que la fórmula de OpenStack para la coexistencia de múltiples suministradores es adecuada para quienes tengan interés en disponer de una plataforma cloud escalable a costes razonables, sin tener que empezar de cero merced a la extensa comunidad de desarrollo.

La otra conclusión es, por ahora, una incógnita: ¿tendrá OpenStack la capacidad de acaparar proyectos reales con ventajas tangibles, para que su valía sea apreciada en más sectores?. Al igual que ocurre con otras experiencias open source, habrá que ver cómo encaja su espíritu comunitario con el legítimo interés de la industria por alcanzar cuanto antes la rentabilidad de sus despliegues competitivos en la nube, algo que hoy por hoy se antoja complicado.

[informes de Lluís Alonso y Daniel Comino]


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