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  3/06/2021

Para Dell, es tiempo de hardware como servicio

Desde que el pasado mes de octubre Dell anunciara su Proyecto Apex, no se conocía ningún movimiento reseñable en torno a la intención declarada de ofrecer a las empresas la posibilidad de adquirir los productos de la compañía mediante una fórmula opex. Pasados seis meses, la conferencia Dell Tech World ha servido como plataforma para iniciar su despegue: a través del portal de una consola específica, será posible (todavía no en Europa) el hardware de la marca pagándolo por consumo o en régimen de suscripción. Lo menos que puede decirse es que Dell ha encontrado la forma de recortar la ventaja que en este terreno le ha comido ventaja a HPE con la oferta GreenLake, disponible desde hace más de dos años.

Jeff Clarke

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Al presentar los excelentes resultados del primer trimestre [24.487 millones de dólares de ingresos, 12% de incremento], Jeff Clarke, vicechairman y chief operating officer de la compañía tejana, invitó a los analistas a apreciar Apex como la punta de lanza de una estrategia que se propone ayudar a los clientes a ganar flexibilidad y agilidad. Mientras sus competidores discurren si la nube es ´un viaje` o ´un destino`, la doctrina acuñada por Michael Dell prescribe que es ´un modelo operativo`. A esta analogía se adscribe Apex: igual que en el modelo cloud, el cliente tendrá la posibilidad de aumentar (o reducir) la capacidad que necesite en cada circunstancia.

El modelo económico as-a-service, que inicialmente fue concebido como otra manera de vender software [SaaS], se ha ido extendiendo a otros segmentos de las TI. Sin embargo, ha tardado bastante en romper una característica intrínseca de la infraestructura de computación y almacenamiento locales, que se han seguido comprando (y vendiendo) por el procedimiento convencional de inversión de capital (capex).

Es notorio que HPE se ha adelantado a Dell en esa corriente. Tanto en el tiempo como en la variedad de su oferta de pago por uso. La primera ha prometido que en 2022 todo su catálogo – salvo contadas excepciones – estará disponible en modo servicio. El último anuncio de HPE ha sido la incorporación a este mecanismo de una nueva línea de almacenamiento, que ha sido interpretada como reacción al crecimiento de cuota de Dell con sucesivos lanzamientos de la familia PowerStore. A cada movimiento de una reacciona la otra.

Entretanto, a punto de dar por cerrado el largo año de la pandemia, Dell sigue soltando lastre de oro con un plan sistemático de desinversiones cuyo punto culminante debería ser, antes de finales del año en curso, la  emancipación de VMware, aunque ambas prometen mantener sus desarrollos comunes pese al final de la cohabitación.

Este ciclo de repliegue de Dell empezó en 2019 con el traspaso a VMware de su filial común Pivotal Software, por la que ingresó 2.700 millones y se prolongó con la venta de RSA, su referente de ciberseguridad, en 1.900 millones, a STG Partners. Una tras otra, el hilo conductor de estas operaciones ha sido el sacrificio de activos de software con el evidente propósito de reducir la deuda acumulada en el anterior ciclo de compras.

Ha vuelto a ocurrir con Boomi, adquirida en 2010 y revendida este mes a dos fondos de capital, Francisco Partners y TPG Capital, a cambio de 4.000 millones de dólares que tendrán el mismo destino, los acreedores. Pero si esta operación ha llamado tanto la atención se debe a que en su día la compra de Boomi fue saludada como una pieza clave en la estrategia cloud de Dell. La tecnología de Boomi permite descubrir, administrar y orquestar datos que serán compartidos por las aplicaciones migradas a la nube. Si embargo, Dell ha llegado a la conclusión de que, pese a crecer en volumen, ese activo de software no encaja en el Proyecto Apex.

Simultáneamente, la importancia creciente que adquieren las ventas de PC [50 millones de unidades, un 8% más que en 2019] ha inquietado a ciertos accionistas que creen ver una dependencia excesiva del hardware, a diferencia de otros discursos recurrentes en la industria.

Jeff Clarke, en su condición de número dos de la compañía [Michael Dell no comparece jamás ante unos analistas a los que manifiestamente desprecia] ha querido alejar esas sospechas indicando que el 80% de los 20.000 ingenieros que trabajan para Dell se dedican de una u otra forma al software. E incluso cuando se habla de PC – remachó Clarke –  lo que diferencia a Dell de sus competidores es precisamente el software.

Una vez encaminado el futuro de VMware, por la que Dell recibiría otros 9.000 bienvenidos millones, ya era hora de abrir la espita de Apex. Se empieza con una apuesta por el almacenamiento (Apex Data Storage Services): las empresas sólo tienen que decidir qué tipo de almacenamiento desean (archivos, bloques, objetos) dejando que Dell se encargue del resto.

En el mismo capítulo, se anuncia el acelerón del modelo de servicio con Apex Cloud Services, que tendrá sendas versiones para nube híbrida o privada: ofrece recursos integrados de computación, almacenamiento y redes, con soporte para aplicaciones tradicionales y/o nativas de la nube.

A lo anterior se suman las Apex Custom Solutions, con las que las empresas podrán crear sus propios entornos de TI bajo demanda, también en dos modalidades. Todo este entramado se gestiona desde una consola única que funciona en modo autoservicio y en el futuro podrá dar pie a que el canal tenga en sus manos una fuente de negocio.  A través de esta consola es posible gestionar todas las suscripciones activas, supervisar su rendimiento y el estado de los recursos, así como consultar datos de facturación y configurar alertas, entre otras funciones.

Complementariamente, Dell ha llegado a un acuerdo global con Equinix, compañía que cuenta con 200 centros de datos en 63 ciudades en todo el mundo para que en esta infraestructura se  ofrezca en régimen de co-location  el equivalente a una nube privada con “estabilidad casi infinita”, según dijo Clarke.

El mensaje que trata de transmitir Dell es explícito: la nube pública no es la panacea que los grandes hyperscalers llevan años prometiendo. Por el contrario, tiene demasiados costes ocultos al almacenar, gestionar y mover los datos. Dell postula una alternativa abierta y transparente – eso pretende ser Apex –  con la ventaja añadida de que el cliente es quien elige si su infraestructura TI se quedará on-premise, en una nube privada o en otra híbrida y, si fuera el caso, en el edge. Con independencia de cuál sea su elección, todo se gestionará desde la consola única.

Esta cuestión es trascendente para Dell: en la actualidad, sólo el 10% de los datos se procesan fuera del datacenter – puntualizó Clarke – pero en 2025 la proporción se disparará hasta el 75%, lo que sin lugar a dudas acentuará las necesidades de análisis e inteligencia en tiempo real, lo que representaría otra vía de inversión en infraestructura.

Como es fácil imaginar, en esta reformulación de su oferta Dell no puede descuidar la fidelidad de su canal. Además de facilitarle la apertura de nuevas líneas de negocio, su acceso a la consola Apex incluye una remuneración del 30% sobre las ofertas de Data Storage Services y Cloud Services. Clarke no ha querido exagerar su optimismo: sabe bien que asentar esta iniciativa requerirá tiempo, sobre todo si se considera que el principal adversario lleva tiempo en el mismo juego.

[informe de David Bollero]


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