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  17/10/2018

17Oct

Fujitsu ha decidido abandonar la comercialización de su nube K5 en todo el mundo excepto en Japón. La estrategia no ha dado los resultados esperados y la compañía opta por cambiar de rumbo hacia un modelo multicloud: en lo inmediato, se inclina por privilegiar Azure como nube preferente.

Una originalidad del planteamiento de Fujitsu ha consistido en proponer su propia nube en varios ´sabores`: pública o  privada, alojada en su propia infraestructura o en el datacenter del cliente. El pegamento que unía estas variantes era OpenStack [lo que hasta ahora excluía Azure Stack, pero ya se andará]. Es pronto para saber cómo pretende articular la oferta futura después de haber destacado en su marketing la “capacidad de prestación de servicios cloud de extremo a extremo basados en nuestra experiencia y conocimientos”.

Las cuentas mandan. Se ha impuesto una realidad: en el mercado cloud – entendido en su acepción IaaS – parece que sólo hay sitio para tres gigantes (AWS, Azure y Google) a los que quizá podría acompañar Alibaba si consigue salir de su fortaleza doméstica. Apenas queda espacio para acomodar competidores de nicho – o de alcance puramente local – alternativas que no satisfacen las ambiciones de Fujitsu.

Que yo sepa, sólo la filial británica ha dicho algo al respecto. Ha descrito la renuncia como “rediseño”  de los servicios y productos que la compañía agrupa bajo la marca comercial MetaArc. Eufemismo que no impide ver que de ahora en adelante los esfuerzos de Fujitsu van a centrarse en la integración de servicios multicloud mediante recursos propios y la colaboración con otros proveedores.

Algo así estaba implícito en la entrevista a Máximo Petitto que este blog publicó antes del verano: “El mundo cloud cambia continuamente y en algún momento se consolidará, pero en esta fase tenemos que estar abiertos a lo que cliente quiera explorar. El discurso de Fujitsu es: tenemos nuestra nube y nuestro stack, pero busquemos juntos la mejor solución, que no tiene por qué ser 100% nuestra”.

Multicloud, sí. Pero en la práctica, Fujitsu se decanta por un socio prioritario, Microsoft, por entender que Azure es la preferencia de sus clientes, sin descartar otras opciones.

Estrictamente, no es una sorpresa. Un informe de Gartner en mayo,  sostenía: “los clientes ponen expectativas demasiado altas en sus proveedores de IaaS. Piden capacidades técnicas, abundancia y profundidad de prestaciones, alta disponibilidad, rendimiento y seguridad. No sólo esperan que el proveedor tenga el mejor hardware sino también un potente software de gestión, servicios de desarrollo e integración con otras plataformas”. Bastaría este desideratum para explicar por qué el consabido cuadrante que acompaña el comentario no incluye visionarios ni challengers, sólo tres líderes y tres actores de nicho.

La lista de bajas en este mercado es larga. Otros proveedores de no menor peso que Fujitsu han capitulado ante la formidable potencia de Amazon y Microsoft. Nada menos que Google no ha conseguido ponerse a la altura de aquellos. Por cierto, IBM, que apuntaba maneras gracias al legado de su negocio de outsourcing, se ha resignado a un papel marginal.

El antecedente más parecido al de Fujitsu es el intento que hizo en 2014 HP [hoy HPE] con su oferta Helion y que se ha replanteado con un planteamiento de cloud híbrida.

Otro competidor que tuvo que renunciar a tener una infraestructura cloud propia ha sido VMware: tras un laborioso reclutamiento de partners en todo el mundo, acabó desprendiéndose de ese negocio para sustituirlo por una alianza, parece que exitosa, con AWS.

Me queda por añadir que, días antes de conocerse el sacrificio de K5, había trascendido que Fujitsu iniciaba una reorganización que implicaría disolver sus estructuras basadas en líneas de negocio para volver a la tradicional por países. Hasta mañana,

Norberto


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