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  11/09/2017

VMware y AWS, una cohabitación híbrida

Por sexto año consecutivo Barcelona acogerá, a partir de mañana, la edición europea de VMworld. Antes, en agosto, VMware ha pasado por dos momentos memorables: unos resultados trimestrales excepcionales, y el VMworld global que este año se celebró en Las Vegas. Había, hay, enorme interés por conocer el progreso material del acuerdo que VMware firmó en octubre del 2016 con Amazon Web Services (AWS). Pero ha habido otras novedades de relevancia, como AppDefense [seguridad de las aplicaciones en entornos virtualizados y cloud] y varias soluciones de rendimiento del datacenter. A ellas se referirá en la sesión de apertura Pat Gelsinger, que acaba de cumplir cinco años como CEO de VMware.

Con todo, la estrella del VMworld de Las Vegas – al que asistió Mario Kotler, colaborador de este blog – ha sido la oferta denominada ´VMware Cloud on AWS`, basada en el producto Cloud Foundation que combina vSphere, VSAN, NSX y una plataforma de gestión.

Hace sólo dos años, los ingresos de VMware por cuenta de licencias estaban estancados, la estrategia cloud no cuajaba y al haber sido adquirida EMC [que controla el 80% del capital de la compañía] por Dell, muchos dudaban de la continuidad de Gelsinger como timonel. Craso error de apreciación. En este momento, VMware se aproxima a los 8.000 millones de facturación anual, la venta de licencias crece un 14% y con un margen operativo del 33% se ha asentado el papel indiscutible de Gelsinger. La acción está en la cotización máxima de los cinco años desde su llegada, y hasta podría recuperar el  máximo histórico de 2007.

La decisión más drástica tomada por Gelsinger ha sido el viraje hacia una cohabitación con AWS, antes considerada como un competidor al que había que enfrentarse como cuestión de supervivencia. Es del todo evidente que la clave del acuerdo reside en la convicción de que el mercado de las T.I. se dirige hacia la extensión de la llamada ´nube híbrida`, abstracción esta que conjuga la vitalidad de los centros de datos corporativos – en los que VMware tiene un poder determinante – con la tendencia de las empresas a migrar una parte [pero ¿qué parte?] de sus cargas de trabajo hacia infraestructuras gestionadas por terceros, como AWS. Ambas compañías son, por tanto, sendas fuerzas motrices de esa transición.

No ha sido sencillo llegar a este punto: ha llevado muchos meses hacer viable el acuerdo firmado entre las partes. En una descripción elemental,  implica que AWS alquila a VMware espacio en sus datacenter, lo que significa que ambas van a alojar sus servicios en una misma infraestructura, aunque manteniendo sus estrategias comerciales sin subordinarse a la del socio.

Dicho de otro modo: VMware otorga a AWS legitimidad ante las empresas y a su vez es legitimada como actor de la nube pública. En la práctica, los clientes correrán sobre la nube de Amazon el mismo software que usan on premise. Una contrapartida audaz que contrasta con los intentos de otras compañías – y de la misma VMware – de montar ofertas propias de cloud. De hecho, VMware ha vendido su infraestructura a uno de sus partners, la empresa francesa OVH.

Para estas fechas, era lógico esperar más concreción de la iniciativa conjunta. Casi un año después del anuncio, el servicio VMware Cloud está finalmente disponible pero sólo en una de las regiones de la infraestructura de AWS, la que abarca la costa oeste de Estados Unidos. Su extensión a otras zonas del globo se hará gradualmente, lo que implica que no llegará a Europa antes de 2018. La mayor dificultad, si acaso, está en cómo mantener la confianza de una multitud de partners reclutados en su día para comercializar vCloud Air, que tienen el legítimo derecho a sentirse abandonados.

Entretanto, se han desvelado los precios, que siguen la pauta habitual de los servicios cloud: facturación por capacidad reservada (contratos de uno o tres años) o por hora de uso. Según VMware, si una empresa suscribe un contrato trianual, el TCO de VMware Cloud sobre AWS sería de $ 0,09 por máquina virtual por hora, comparable al de $0,08 por VM/hora on premise. Esta referencia, válida en Estados Unidos, no necesariamente se replicará en Europa, cuando llegue el momento.

El objetivo de la alianza es vencer las dudas de muchas empresas, reticentes a migrar sus cargas de trabajo – mayormente residentes en casa propia – a otras, propiedad de terceros – en este caso la infraestructura de AWS – basadas sobre modelos operativos distintos y no siempre con la flexibilidad y escalabilidad que necesitan aquéllas. Con la propuesta opcional de VMware y AWS, las aplicaciones pueden viajar de ida y vuelta sin dificultades técnicas mayores y sin incurrir en costes prohibitivos.

Directivos de las dos compañías han insistido – y vuelven a insistir en vísperas del evento de Barcelona – en que este es el primer paso de una colaboración de largo alcance, que transformará el paisaje de las T.I.. AWS, con una cuota del 31% en los servicios IaaS, abraza al fin la noción de ´nube híbrida` que de palabra ninguneaba; a su vez, VMware reconoce su error de haber intentado construir una infraestructura propia para competir con AWS. Esta cohabitación estaría dictada por el arrepentimiento de las partes.

Según rumores, en Las Vegas se iba a anunciar otro acuerdo para el desarrollo en común de software para centros de datos corporativos; hubiera sido una primicia absoluta para AWS, y no puede descartarse que se anuncie en los próximos días, pero tal vez VMware no quiera dar la impresión de que da más relevancia a este socio que a otros. Si así fuera, abriría a AWS una puerta ancha: el software de VMware rige muchos millones de máquinas en cientos de miles de empresas. Recíprocamente, golpearian a un rival común, Microsoft, que precisamente este mes pone  en el mercado Azure Stack, para facilitar la ejecución de aplicaciones basadas en Windows dentro de su propia nube, evitando que migren a la competencia.

Según ha declarado Pat Gelsinger, AWS es un buen compañero de viaje, aunque no en exclusiva, para la migración desde los centros de datos – concebidos como ´nubes privadas` – hacia las nubes híbridas que serán el modelo de computación dominante en los próximos años. Es un hecho que la mayoría de las empresas establecidas se toman con calma la transformación de sus infraestructuras de T.I. Muy pocas se aferrarán a muerte al modelo convencional de computación, pero aún menos serán las que corran por llevar todas sus aplicaciones a una nube pública.

Este comportamiento de las empresas es el sustrato en el que han germinado dos convicciones: 1) la hibridez entendida como un tránsito largo, y 2) el concepto multicloud que busca evitar los riesgos de caer cautivas de un proveedor. Por esto, los analistas vaticinan un crecimiento del mercado de cloud híbrida de más del 20% anual hasta el 2021, hasta representar en esa fecha una facturación total cercana a los 90.000 millones de dólares. Si AWS quiere morder una tajada que hoy no está a su alcance, tendrá que disputarla con Microsoft, Google e IBM, entre otros postulantes: de ahí la conveniencia de apoyarse en VMware, con la que comparte muchos clientes pero casi no compite en servicios.

Al tiempo que subrayaba la puesta en marcha del acuerdo con Amazon, Galsinger tenía claro interés en destacar que su negocio propio progresa al margen de esa alianza. En Las Vegas se conoció una cantidad de novedades, especialmente relacionadas con las redes y la seguridad. Se espera que sean centros de atención en el VMworld de Barcelona. AppDefense, NSX,la plataforma Workspace ONE y una versión de Kubernettes (la tecnología de contenedor de aplicaciones lanzada por Google) vienen a demostrar que no todo en la estrategia de Gelsinger depende del acuerdo con AWS.

Adicionalmente, AWS, VMware promueve una serie de acuerdos, algunos y otros ampliaciones, con socios como Dell EMC (obvio), Fujitsu, HPE  y DXC Technology. Tras la conclusión de VMworld Europa habrá ocasión de referirse en extensión a ellos.


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