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  17/09/2012

IDF 2012: Haswell, llamando desde el futuro

Del Intel Development Forum 2012, celebrado la semana pasada en San Francisco, ha quedado la impresión de que hubo un anuncio relevante, sin suficiente concreción, y un montón de lecciones que llevará tiempo digerir. Con los elementos disponibles, un aluvión de presentaciones y documentación, es posible discernir dos ejes principales de la conferencia: la estrategia de Intel en un mundo cada vez más centrado en la movilidad y su empeño en que la arquitectura x86 domine también el mercado de machine-to-machine. La estrella de la conferencia fue este año David Dadi Perlmutter VP ejecutivo y director general del Architecture & Products Group, protagonista de la primera keynote.

David Perlmutter

David Perlmutter

Perlmutter presentó al público del Moscone Center la cuarta generación de los procesadores Core, que llevará el nombre de Haswell. Miembro de la estirpe Core, ha sido concebido teniendo en mente la categoría de ultrabooks, caballo de batalla actual de la compañía, cuyo consumo de energía será rebajado hasta tal punto de que podría usarse también en tabletas: algunos chips de esta nueva microarquitectura consumirán 10 vatios para ofrecer un rendimiento semejante o superior al de los actuales Ivy Bridge, que consumen 17 vatios.

Después de haber recortado sus previsiones del tercer trimestre, debido al descenso prolongado del mercado de PC, Intel se mueve con cautela en un estrecho carril, tratando de mantener el entusiasmo promocional pero sin parecer nerviosa o a la defensiva. Esta actitud conlleva riesgos: en 2011, al poco de aparecer los primeros ultrabooks con procesadores de la familia Sandy Bridge, Intel ya estaba prometiendo la siguiente generación, Ivy Bridge – la que hoy está en el mercado de PC, aguantando el chaparrón mientras se espera que Windows 8 haga milagros – pero la compañía, aferrada a la lógica de su propio ciclo, anticipa que está en marcha la fase siguiente. Algunos discuten que esta sea la actuación adecuada para reactivar la demanda en las actuales circunstancias. Pero, ¿acaso tendría Intel alternativa?

Sin excepción, los estudios de mercado indican un declive del PC, y aunque no es verdad que las tabletas se llevan todo lo que pierde el PC, esta evolución es motivo legítimo de preocupación para Intel, que domina el primer mercado pero no existe en el segundo. Es sabido que su respuesta se encarna en un nuevo ´factor de forma`, los ultrabooks, que a su vez han derivado en otra rama, los convertibles o híbridos, a priori destinados a defender la fortaleza frente a la invasión de tabletas. En la práctica, Haswell sería el procesador idóneo para esos convertibles y, tal vez, para futuras tabletas Windows 8, la mejor arma que tendría Intel en su arsenal para igualar la eficiencia energética de la arquitectura ARM, y superarla desde el punto de vista del rendimiento.

Los convertibles, que combinan los mejores rasgos de la mobilidad con la potencia de un portátil, se insinuaron fugazmente en el CES y en Computex, para aparecer recientemente en IFA, y rematar con la reválida en el IDF 2012.

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La actual generación está equipada con Ivy Bridge, pero la próxima llevará Haswell, la cual duplicará el rendimiento reduciendo el consumo de potencia. Para demostrarlo, David Perlmutter exhibió una animación en dos ultrabooks, uno equipado con Ivy Bridge y otro con Haswell: como era de prever, la comparación fue favorable al segundo; cuando la potencia del Haswell fue rebajada hasta igualar la del Ivy Bridge, el rendimiento no bajó, pero requirió menos ventilación.  El  experimento resultó convincente.

La frontera entre Core y Atom sigue siendo materia de conjeturas. El año pasado, Intel reorganizó sus equipos de diseño, unificando la I+D de alta performance (Core) y bajo consumo (Atom). Según Perlmutter, Haswell es el primer producto que aprovecha esa oportuna fusión de conocimientos. Con Core bajando en consumo y Atom subiendo en performance, le preguntaron, ¿se puede esperar que la línea Atom sea absorbida? Respuesta negativa, con este matiz: si los productos persiguen a la vez el precio más bajo y el consumo tiende a cero, necesariamente se limita el aumento del rendimiento. La tesis oficial es esta: “diferentes usuarios necesitan cosas diferentes, y el solapamiento nos ayuda a preservar la experiencia consistente a través de diferentes líneas de productos”.

Si algo puede reprocharse a Perlmutter y otros ponentes del IDF 2012, es que apenas hablaron del problema más serio que tiene Intel, su ausencia del mercado de los smartphones. Es un tema incómodo para Intel, y Perlmutter fue parco al respecto; se limitó a insistir en que se han hecho progresos y hay nuevos partners en el bote, sin dar más detalles.

Tanto más incómodo era el tema cuanto que ARM había convocado a la prensa, el mismo día, en un hotel cercano, para exponer sus planes. No es que dijera nada nuevo, pero el gesto sirvió para subrayar la confrontación. Volviendo a Intel, el problema es que, técnicamente, puede ser competitiva con los procesadores Cortex A9 y A-15, de arquitectura ARM, pero necesita una masa crítica que está lejos de conseguir. Por otro lado, la dinámica del mercado le plantea un reto: los segmentos de crecimiento están enfocados en el precio, no en la performance, y que también se necesita masa crítica, no sólo tecnología.

Se entiende que los portavoces de Intel prefieran soslayar su debilidad en los móviles; que pongan énfasis en los PC también se entiende porque es ahí donde la empresa gana dinero. Menos comprensible resulta que se hablara tan poco de servidores. Ronak Singhal, Senior Principal Engineer, dejó este comentario, sujeto a interpretación: “Haswell será el cimiento de una nueva familia de productos, y lo primero que hay que considerar es que lleva un núcleo convergente, lo que significa que podemos escalarlo en productos desde los servidores de gama alta hasta las tabletas por abajo, usando el mismo núcleo en las distintas interaciones de la arquitectura”.

Los detalles son escasos, pero al parecer Intel trabaja intensamente en una versión de Ivy Bridge sobre procesadores Xeon E5 y E7, que verían la luz el año próximo, así como para introducir una línea para servidores fabricada con el proceso tri-gate de 22 nanometros. Asimismo, se dejó caer sin ninguna precisión que la compañía tiene planes en marcha en relación con la ola actual de microservidores.

Esto último resultó significativo para los informadores, porque en otra inédita maniobra de contraprogramación, AMD convocó a la prensa – casualmente el mismo día y en la misma ciudad – para explicar su nueva estrategia para el datacenter con SeaMicro, la compañía que adquirió recientemente con el propósito de adelantarse a Intel (y a otros) en el prometedor segmento de los microservidores. De más está decir que los portavoces de Intel pusieron en juego sus mejores dotes de persuasión para convencer a la audiencia de que la compañía tiene los mejores diseños para esa categoría.

Hubo también, como corresponde a la naturaleza del IDF, interesantes presentaciones cuya síntesis más extrema excedería los límites razonables de un post. Quede como asignatura pendiente.

[información adicional de Mario Kotler, desde San Francisco]


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