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12 de junio, 2012

Del post de ayer sobre el litigio entre HP y Oracle, eliminé a última hora una frase que hubiera añadido más confusión que precisión, pero que creo merece conocerse. Acaba de publicarse que, a comienzos de 2009, antes de presentar su oferta de compra por Sun Microsystems, Oracle propuso a HP que ambas compartieran la operación, y luego se repartieran los activos: el software para Oracle, el hardware para HP. Lo ha revelado al testificar ante el tribunal Anne Livermore, a la sazón vicepresidenta de HP y hoy miembro destacado de su consejo. Fue Mark Hurd, entonces CEO de HP – hoy presidente de Oracle – quien rechazó la propuesta. Durante 2008 Sun buscaba ansiosamente un comprador, que incluso pudo haber sido HP en solitario, y recibió una oferta formal de IBM, cuya retirada dejó el campo libre a Oracle.

Visto retrospectivamente, el episodio da para muchas hipótesis, y refuerza la idea de que las relaciones entre las dos empresas pasaron súbitamente de la intimidad a la beligerancia con el despido de Mark Hurd y su inmediato fichaje por Larry Ellison http://www.norbertogallego.com/ellison-ahora-tiene-otro-delfin/2010/09/15/. ¿Acaso hubiera tenido sentido la combinación? Hay que ponerse en las circunstancias de 2008/2009. Tal vez HP consideró que se cargaría con demasiadas redundancias, o que se convertiría en rehén del software de Oracle.

Fueron muchos los analistas que entonces opinaron que Oracle se desprendería pronto del hardware de Sun, tan ajeno a su trayectoria. Entre la masa de documentos que las partes se han echado en cara mutuamente ante el tribunal californiano, hay algunos, en los que directivos de Oracle se burlaban – en julio de 2011 – de la calidad de los servidores heredados de Sun [por cierto: pronto serían eliminados del catálogo]. Parece inevitable que el proceso despierte otros fantasmas, fastidiosos para ambas partes.

11 de junio, 2012

Imposible sustraerse a la realidad, hablar de tecnología cuando a tu alrededor todos hablan del rescate a España [“préstamo en condiciones muy ventajosas”, según el ministro Guindos]. De las opiniones que he leído, se desprende una intención de no dramatizar, de no hurgar en la herida. Se nos dice que no habrá más condiciones ni contrapartidas, una promesa que, vistos los antecedentes, sólo es creíble hasta las elecciones griegas. “Dulce rescate” (sic) titula ABC; “a medida de la banca”, lo califica Manel Pérez en La Vanguardia; “duro golpe psicológico”, escribe José Ignacio Torreblanca (El País).

Conviene no ensimismarse. Ya que tanto presumimos de que un mundo globalizado es lo mejor que nos ha pasado, no vamos ahora a retomar ahora la mirada aldeana. Lo ocurrido parece indicar que Europa ha decidido no suicidarse, rescatarse a sí misma procurando amortiguar la prolongada crisis financiera trasmutada en recesión. Eso sí, predicando tardíamente que la unión monetaria no era suficiente sin unión fiscal y sin un régimen común para la banca.

He reservado durante días dos textos premonitorios. Uno, de Martin Wolf: “[…[ ante tal conjunto de incertidumbres, el pánico resulta ser una actitud bastante racional. Una moneda única, respaldada por soberanías tan heterogéneas, es irremediablemente frágil”. Otro, la visión transatlántica de Robert Reich: “hasta ahora, EEUU ha evitado los recortes presupuestarios que han impulsado la recesión europea […] si Europa se propone configurar un mercado de trabajo similar al de EEUU y a la vez prosigue con la austeridad fiscal, probablemente obtendremos el peor resultado. La mezcla de salarios ´a la americana´ y austeridad europea es un cóctel diabólico”.

8 de junio, 2012

Ha sido una feliz coincidencia que la entrevista de hoy con Enrique Blanco estuviera dos meses en lista de espera hasta 24 horas después de anunciarse el acuerdo por el cual Vodafone y O2 crearán una sociedad conjunta para consolidar sus respectivas infraestructuras en Reino Unido. La consultora Ovum ha calculado que para ambos operadores el ahorro sumará al menos 1.000 millones de libras en capex y opex antes de 2015. Consolidar 18.500 torres y antenas en una sociedad gestora, supondrá aumentar un 40% el número de emplazamientos de cada uno, y reducir en un 10% el conjunto. La operación tiene que ser aprobada por el órgano regulador Ofcom.

Esta autoridad británica difícilmente podría rechazar de plano el acuerdo, más o menos calcado sobre la integración de Orange y T-Mobile (con una diferencia que salvaguarda la competencia: O2 y Vodafone no fusionarán sus marcas). Al parecer, la filial de Telefónica se hará cargo de la infraestructura en el este de Gran Bretaña, incluída Escocia, mientras Vodafone gestionará el oeste, incluyendo Gales. Londres será repartida así: el norte para O2, el sur para Vodafone. Naturalmente, la valoración de activos será el ejercicio más problemático.

Lo más interesante, a mi juicio, es el efecto sobre el futuro despliegue de LTE: la subasta de espectro no se espera hasta finales de año, con el requisito de cubrir el 98% de la población “bajo techo” en 2017. Una vez consumado ese paso, Reino Unido tendría dos redes LTE compartidas cada una por dos operadores [se ignora cómo reaccionará 3UK, el último de la fila]. Distintas voces han advertido que la puesta en marcha de servicios 4G requiere economías de escala que la actual estructura del mercado no facilita. Está por ver si Telefónica y Vodafone llevarán la experiencia a Alemania – donde ya compiten con LTE en fase comercial – y, en última instancia, si la replicarán en España, donde tienen frecuencias adjudicadas.

7 de junio, 2012

Séame permitido, excepcionalmente, hablar de mi profesión, el periodismo. Desde hoy a las cero horas está disponible la versión española de Huffington Post. En principio, me parece bien todo lo que añada pluralidad a la información. Además, habrá empleo para algunos periodistas, lo que es de agradecer. La brillante Montserrat Domínguez es su directora, y el grupo PRISA tiene un 50% de participación en la publicación. Lo que me perturba son unas declaraciones con las que se ha arrancado la colega Montse: “no entendemos el blog como un trabajo. Buscamos blogueros, pero no de los que escriben cómo ha amanecido, sino blogueros que cuenten cosas, y les compensaremos dándoles visibilidad”.

Con todos mis respetos por los propagandistas del periodismo ciudadano y otras zarandajas, construir los contenidos de una publicación – da lo mismo que sea online u offiline – sobre el deseo de visibilidad de los blogueros, me parece una explotación de trabajo ajeno no remunerado. Y, con demasiada frecuencia, esto lleva a la tentación de remunerarse de manera opaca.

Para que se entienda bien mi posición, contaré una anécdota personal. Hace muchos años, me contrataron para dirigir una revista, y encontré como herencia la columna semanal de un conocido jurista, al que propuse seguir colaborando a cambio de una paga estándar. Al principio se ofendió. “sabes bien, Norberto, que no necesito esa colaboración para vivir”. “Precisamente por eso te llamo – le dije – la página que tú ocupas, podría llenarla un periodista que sí vive de este oficio; así que, por favor, dime a qué ONG tenemos que enviar el dinero que no necesitas”. Así se hizo.

Lo que no me encaja es que Juan Luis Cebrián, respetado fundador de El País y hoy consejero delegado del grupo PRISA, haya lamentado en público que el esfuerzo de los profesionales del periodismo no sea “suficientemente reconocido por los lectores, ni por los colegas, ni por las empresas editoras […]”. A propósito, he de añadir que la crónica de ayer de El País sobre la aparición del HuffPo venía firmada por un cronista cuya gran hazaña es haber entrevistado a Julian Assange calificándolo de “periodista”.

6 de junio, 2012

Hoy, además de San Norberto (resplandor del norte), es el día de IPv6, ocasión con la que se pretende estimular a los remisos para que se sumen al proceso de ampliación de Internet. Que no empieza hoy, pero ha sido lento, hasta que las circunstancias han obligado a acelerar. Si, técnicamente, la posibilidad ha existido desde 1999, ¿por qué se ha esperado a estar al borde del agotamiento de las direcciones posibles bajo el vigente IPv4? Sencillamente, porque no había incentivos ni prisa ni demanda real. Ahora, sólo ahora, se está dando un salto gigantesco: de los 4.300 millones de direcciones (109) actuales, insuficientes para la proliferación de dispositivos conectados, el potencial pasa a ser de 340 sextillones (1036). No se hace en un día, desde luego.

Todos los grandes de Internet (Google, Microsoft, Facebook, Yahoo, y entre nosotros Telefónica) ya han hecho su conversión, lo que les deja espacio para crecer durante muchos años. Según los estudios de Cisco – que ha jugado un papel en la renovación de los routers – “en 2016 habrá 8.000 millones de dispositivos, fijos o móviles, habilitados para usar direcciones IPv6, ocho veces más que en 2011”. Globalmente, el 40% de los dispositivos conectados tendrán una dirección de 128 bit [ocho bloques de cuatro digitos, en lugar de cuatro de tres, como hasta ahora].

¿Seguirán los contenidos el mismo ritmo? Más del 50% estará disponible bajo IPv6 a finales del año en curso. Una barrera es, todavía, la resistencia de muchas empresas a abandonar el vetusto Windows XP, ahora mismo a punto de ser superado por Windows 7 como sistema operativo más usado. Entre el 30 y el 40% de la base instalada de PC no está preparada por defecto para IPv6, pero en un par de años la proporción puede reducirse a menos del 5%. En los dispositivos móviles – uno de los inductores del cambio, junto con las conexiones machine-to-machine – tanto Android como iOS soportan direcciones largas. Lo que significa que, cuando las redes estén convenientemente equipadas y rodadas, los usuarios no deberían tener problemas en su propia transición. Al menos, este es el mensaje tranquilizador que se transmite tal día como hoy.

5 de junio, 2012

Hoy día, casi cualquiera parece tener opinión acerca de Alemania y el papel que juega (y el que debería jugar) en las varias crisis superpuestas que vive Europa. Como mi opinión no vale nada, quisiera compartir un resumen del texto de Marshall Auerback en Economonitor. El autor parte de la idea de que la actitud alemana se entiende mejor si se distinguen “tres Alemanias”. ¡Vaya! Una, que llama la Alemania del Bundesbank, reflejaría una fobia histórica por la inflación y una adhesión teológica a la disciplina monetaria. La segunda sería, en este esquema, la Alemania internacionalista, cuyo máximo exponente fue Helmut Kohl, convencido de que el mundo sólo desterrará los prejuicios sobre Alemania si esta contribuye a fortalecer las instituciones europeas impregnándolas de federalismo.

La primera corriente tiene ahora vara alta en Berlín y Frankfurt (y en Bruselas), mientras que la segunda ha sido gradualmente acorralada por los sucesores de Kohl. Habría una tercera variante en ascenso, que Auerback llama la Alemania industrial, cohesionada por los grandes grupos industriales (Siemens, Daimler, Volkswagen y la industria química), que son beneficiarios de la disciplina monetaria impuesta por el Bundesbank, pero a la vez reconocen que un mercado europeo abierto e integrado es lo que les da vida como empresas. Este componente de la sociedad germana habría comprendido – mucho antes que la mayoría de los otros europeos – que en esencia la moneda única ha conseguido la proeza de atraer al redil a los países que denominan “devaluacionistas crónicos”.

En otras palabras, esta tercera Alemania promovió en su día el euro por razones adyacentes a las de Kohl: para que fuera un artefacto monetario al servicio de la competitividad de los productos y servicios alemanes en Europa y en el mundo. La moraleja de Auerback sugiere que si los fundamentalistas de Frankfurt prevalecen, algunos países saldrían del euro (expulsados o voluntariamente, a estos efectos da lo mismo) y el cinturón de seguridad que estabiliza la economía alemana se aflojaría peligrosamente. Espero que nadie se moleste por haberme apartado unos milímetros de las inquietudes del sector para el que escribo.

4 de junio, 2012

El Nasdaq, donde cotiza la mayoría de las empresas tecnológicas de Estados Unidos, ha cerrado mayo con una caída del 2,8% en su índice compuesto: el peor mes de los últimos dos años. Si la salida a bolsa de Facebook hubiera sido el éxito que muchos esperaban, tal vez habría enmascarado estadísticamente la tendencia a la baja, en la que han sucumbido casi todas las cotizadas que dan volumen al mercado (entre ellas un “valor seguro” como Apple). Pero la OPV no fue un éxito, y el los inversores han tomado buena nota. Habría que ser optimistas para pensar que Facebook puede cotizar pronto por encima de los 30 dólares (el viernes cerró a 27,72). En este contexto, agravado por las dudas sobre la economía, los analistas predicen que se congelarán las salidas a bolsa previstas para los próximos meses.

¿Y si las consecuencias fueran de más largo alcance? El veterano William Hambrecht, fundador de la banca de inversión que lleva su nombre, es de los que piensan que la ansiedad de Facebook y el oportunismo de sus banqueros se han cargado la legitimidad de las OPV al convertirlas en un meecanismo “disfuncional”. La raíz se remonta a finales de los 90, pero la obsesión con la burbuja subsiguiente impidió que se tomara conciencia de la naturaleza del problema. Durante el boom de las puntocom, razona Hambrecht, los gestores profesionales de fondos se hicieron a la idea de que cualquier acción nueva, por el hecho de serlo, produciría beneficio rápido. “Con Facebook, el truco no ha funcionado, y mucho me temo que los inversores minoristas han perdido la ingenuidad”.

1 de junio, 2012

RIM, el fabricante de BlackBerry, está al borde del abismo, y su nuevo CEO, Thorsten Heins, pide tranquilidad ante la desbandada de directivos. Al mismo tiempo, transmite las peores noticias: que el trimestre que se cierra mañana arrojará pérdidas operativas. Heins ha añadido algo que da que pensar: personalmente, es partidario de aguantar o de buscar partners interesados en licenciar su nuevo sistema operativo, pero “no descarta ninguna otra posibilidad”. Se refiere a la presión que ejerce un accionista voraz para que la empresa sea vendida cuanto antes, preferentemente a un fondo que tardaría poco en desguazaría para “extraer valor” a sus activos. Esta táctica destructiva ha sido preconizada por otros inversores llamados “activistas”, en distintas empresas en dificultades.

Se puede entender la ansiedad de los accionistas: en 2008, la empresa valía en bolsa 78.000 millones de dólares, hoy podrían comprarse todas sus acciones por 5.200 millones. Pero todas las variables propuestas huelen a fracaso. ¿Conseguiría Heins aguantar hasta principios de 2013 – fecha prevista de salida de BB10 – con una cuota de mercado en descenso? ¿A quién podría interesar compartir un nuevo sistema operativo que no ha pasado la prueba del mercado? ¿No es demasiado tarde para romper el cordón umbilical entre un modelo de negocio y los activos en los que se sustenta? Durante un tiempo, se habló de la hipótesis de venta de RIM a Microsoft (o a Nokia, como si esta pareja no tuviera ya suficientes problemas de integración) y estos días circulan otros nombres imposibles: IBM, Oracle o Cisco.

Es cierto, en todo caso, que sólo las patentes propiedad de RIM valdrían más que su capitalización bursátil actual, por lo que la idea del despiece no es – financieramente – descabellada. Todo este ruido no ha mostrada una sóla alternativa convincente. Entre muchas cosas que lamentar en la situación de BlackBerry, no es moco de pavo que el mercado de los smartphones se decanta gradualmente hacia un duopolio de facto entre Apple y Samsung. En pocos meses, hemos comprobado que todos (o casi todos) sus competidores se derrumban uno tras otro. Si Windows Phone no lo remedia, que esta sí que es otra historia.

30 de mayo, 2012

El descalabro de Facebook en su salida a bolsa podría tener consecuencias que ni el más escéptico imaginaba hace pocos días. Los inversores minoristas, un colectivo de millones de individuos en Estados Unidos, han empezado a proclamar su desconfianza acerca del funcionamiento del mercado bursátil. Su argumento es fácil de entender: bancos, brokers, inversores institucionales y directivos de Facebook, han ganado millones, de dólares, mientras ellos han perdido dinero . Sospechan que no es la primera vez que ocurre – aunque no en esta magnitud – y se temen que volverá a ocurrir, a menos que los reguladores intervengan.

Por supuesto, hay fundamentalistas que sostienen que el rigor de la regulación – acentuado tras el fraude de Enron en 2001 – explica por qué las salidas a bolsa se organizan de modo que inicialmente favorecen a los enchufados, dejando los riesgos a cargo del inversor despistado. A fortiori, del argumento se desprendería la conveniencia de rebajar el rigor de la regulación. The Economist teorizaba días atrás sobre el desprestigio al que se están condenando las empresas cotizadas, una fórmula inventada en el siglo XIX para capitalizar el desarrollo de la industria, y de la que con muchas mañas se han valido ciertas empresas de Internet, convencidas de estar alumbrando una nueva sociedad.

Otra perversión del “capitalismo popular”, que no es nueva pero ha alcanzado su cénit desde la OPV de Google, es el poder omnímodo de los grupos de fundadores, que acumulan un poder de voto inalcanzable para el resto de los accionistas aunque se pusieran todos de acuerdo. Esta es, ni más ni menos, la receta de Mark Zuckerberg. Ahora salta la duda de si otras empresas que esperaban salir próximamente a bolsa a rebufo de Facebook, lograrán repetir el truco o si el público, ya avisado, verá el doble fondo de la chistera.

29 de mayo, 2012

Normalmente, estos comentarios –que en casa llamamos epístolas – tratan algún asunto distinto al del post del día. Procuro, por lo general, darle un enfoque más personal y, si soy capaz, desenfadado. Contra la costumbre, hay un nombre que vincula ambas piezas de hoy: Mike Lynch, el inglés que fundó Autonomy en 2005 y el año pasado la vendió a HP por más de 10.000 millones de dólares.

La noticia es que Lynch se va de HP, en circunstancias no aclaradas. Antes, se ha ido el 20% de los que llegaron con él. Es natural que un empresario se aleje de su criatura tras venderla a otra empresa más grande. Y es tan natural como que Lynch ganó personalmente 800 millones de dólares con la transacción. Parece que se produjo lo que el tópico suele llamar un choque de culturas. Cuando HP compró Autonomy, al mando de la primera estaba Leo Apotheker, convencido de que la compañía debería vertebrarse en torno al software (antes, había comprado Vertica, también especializada en business analytics). El problema es que Meg Whitman, su sucesora, no tiene la misma idea del futuro.

Hay otro elemento con el que se debería contar. Mike Lynch no es un producto estereotipado de una escuela de negocios, sino un matemático doctorado por Cambridge y condecorado por Isabel II. Su tesis doctoral versó sobre Thomas Bayes, un matemático del siglo XVII que durante toda su vida buscó una fórmula que demostrara la existencia de Dios. Un tipo como Lynch (47) no se iba a quedar sentado esperando que Whitman le encontrara mejor destino dentro de la compañía. Los periodistas se preguntan qué planes tiene en mente.

28 de mayo, 2012

Si la idea parecía buena en julio de 2010, ¿por qué no ha funcionado? Cisco anuncia la muerte de su tableta Cius, que definía como un dispositivo destinado a usos corporativos (colaboración, seguridad, videoconferencia): una tableta para empresas, que además podrían alojar en una appstore sus aplicaciones propias para los empleados. Pero con el tiempo, se ha comprobado que – a diferencia de lo que ocurre con los portátiles – los empleadores no están por la labor de entregar tabletas a su personal, ni Cius es el tipo de tableta que quiere usar el personal.

Es una lección que tiempo atrás aprendió BlackBerry, con el fracaso de su tableta Playbook. Y que deberán tomar en consideración aquellas marcas que busquen diferenciarse del iPad lanzando al mercado tabletas que no respondan al criterio dominante de consumo de contenidos. Ese es, aparentemente, uno de los planes que tiene Microsoft para el futuro Windows 8, y así lo sugería Eric Cador, VP de HP, en la entrevista con este blog.

La explicación de Cisco suena sincera: “hemos aprendido que los empleados prefieren llevar sus propias tabletas al trabajo, y las empresas respaldan esa actitud”. Esto se llama BYOD (bring your own device). Al mismo la compañía ratifica su objetivo de crear “espacios de colaboración” que satisfagan a la vez las necesidades de las empresas y los deseos de los usuarios. A partir de esta premisa, su prioridad pasa a ser el refuerzo de su oferta de su software Jabber y WebEx “para adaptarlo a otros dispositivos y experiencias”

25 de mayo, 2012

El titular de mi post del 11/5 http://www.norbertogallego.com/google-pierde-pero-oracle-aun-no-ha-ganado/2012/05/11/ ha sido premonitorio: en la segunda fase del proceso entra ambas empresas, la referida a dos patentes registradas por Sun, presuntamente violadas al incorporar Java en Android, el jurado ha dado la razón a Google. La tercera fase, relativa a la penalización a que pudiera tener derecho Oracle, ha sido cancelada, y la semana próxima el juez comunicará su decisión definitiva, que en ningún caso puede ser satisfactoria para la demandante.

En lugar de los 6.000 millones de dólares que había pedido Oracle – y que luego rebajó a 1.000 millones – es improbable que reciba más de unas decenas de millones. Y esto, sólo si el juez convalida el ambiguo veredicto anterior del jurado (la primera fase), según el cual Google ha copiado nueve líneas de código protegidas por copyright. El caso, por consiguiente, no puede darse por cerrado, en espera de lo que diga el juez y de la muy previsible apelación de Oracle.

¿Es necesario insistir en que copyright y patentes son conceptos que no deben confundirse? Tres cosas han quedado claras, aun antes de que el juez pronuncie sentencia: 1) la patentabilidad del software es un terreno minado; 2) en su nombre se cometen abusos, en uno u otro sentido; y 3) el sistema judicial no está preparado para comprender las intrincadas cuestiones de una disciplina que los juzgadores desconocen.

Si en lugar de de una empresa con los recursos de Google, la demandada fuera una pequeña compañía de software, lo más probable es que esta se hubiera vista abocada a llegar a un acuerdo para no arruinarse. Y el resultado podría haber sido un precedente distinto al que se ha sentado. Pero atención: el futuro jurídico de Android no está del todo despejado, y por eso creo que el titular de hace dos semanas podría ahora invertirse: Google ha ganado, pero no debería fiarse.

24 de mayo, 2012

La semana se cierra con tono deprimido por los malos resultados de HP, una caída del 3% interanual en las ventas, que coinciden con la confirmación de que 27.000 empleos serán sacrificados antes del final del ejercicio. Cuando surgieron los primeros rumores, el olor de una sangría semejante excitó brevemente a Wall Street, pero la cotización ha vuelto por donde solía: desde enero, ha descendido un 18% y está en el punto más bajo desde la entronización de Meg Whitman.

Esos 27.000 empleos equivalen al 8% de la plantilla, y se ha dado a entender que la reducción afectará sobre todo a la rama de servicios, de la que se sugiere que tiene pendiente esa asignatura desde la integración de EDS, consumada en 2008. Mucha agua habrá corrido por Palo Alto en cuatro años, pero dos CEOs consecutivos – Mark Hurd y Leo Apotheker – la dejaron correr.

En general, los analistas aprueban la decisión, pero Katy Huberty, de Morgan Stanley, advierte que “tardará años en reflejarse positivamente en el margen, el ingreso por acción y el free cash flow”, tres parámetros que obsesionan a los inversores. Shaw Wu, del broker Sterne Agee & Leach, es más severo: “el lado oscuro de esta reestructuración es que va a costar dinero, por no mencionar la huella moral en una empresa que ha vivido demasiados traumas”. Meg Whitman, en la presentación de anoche, estimó en 3.500 millones de dólares el ahorro que generará el recorte de costes, y prometió reinvertirlos “casi totalmente dentro de la compañía”.

Se ha calculado que con el anuncio de HP, los empleos perdidos en el sector TI de EEUU sumarían 50.500 este año; aun suponiendo que no hubiera otros casos, serían más que los de 2011 (37.038) y de 2010 (46.825). Hay que remontarse al funesto 2009 para encontrar una cifra peor: 174.620 puestos de trabajo amortizados.

22 de mayo, 2012

Salvado el último obstáculo, la aprobación del gobierno chino, Google ya puede consumar la absorción de Motorola Mobility, que lleva esperando desde agosto del año pasado. Tiempo habrá de saber y escribir sobre lo que se propone hacer Google con su nueva propiedad; conjeturas no faltan, pero una cosa es segura: la cartera de patentes acumulada por el histórico fabricante de móviles le será muy útil en el dilatado conflicto con Apple. La noticia tiene otra lectura posible: hasta ahora, toda adquisición transnacional debía contar con la luz verde de Washington y Bruselas, y a veces con la de otros países; a partir de ahora, Pekín se erige como tercer polo regulador mundial.

Probablemente Google no calculó bien inicialmente este problema, que le ha costado ocho meses de espera. Los motivos por los que ha sido necesario el consentimiento son concurrentes: 1) Motorola tiene en el país una fábrica desde 2001, y 2) una ley de 2008 otorga al ministerio de comercio la facultad de actuar como autoridad antitrust en cualquier transacción que afecte a una empresa que – si cumple el requisito de operar en China – facture 400 millones de yuanes (65 millones de dólares) dentro del país o 10.000 millones de yuanes (1.570 millones) globalmente. Como el mercado chino es muy apetecido, es lógico suponer que el número de empresas que incurrirán en este supuesto irá en aumento.

El resultado previsible es que casi cualquier acuerdo de M&A de envergadura podría acabar necesitando el permiso gubernamental. Ha habido casos menos notorios: Caterpillar, Nokia Siemens y Novartis han visto bloqueadas transacciones durante meses, y la compra de la farmacéutica Wyeth por Pfizer fue aprobada sólo a condición de vender su negocio de vacunas en China. También la compra de Sanyo por Panasonic, a priori un asunto puramente japonés, tuvo que esperar meses por la aprobación de Pekín.

21 de mayo, 2012

La última vez que este blog se ocupó de la OPV de Facebook fue el 9 de mayo, pero el pasado fin de semana tuvo muchas visitas la entrevista del año pasado a Javier Oliván – responsable de expansión internacional y estrategia móvil – que publiqué a mediados del año pasado, y eso quiere decir que el asunto despierta interés. El problema es que de momento no tengo nada nuevo que decir sobre la aventura bursátil de Mark Zuckerberg & Co, hasta que vea el comportamiento de la acción en las próximas sesiones. No obstante, he recibido mensaes alusivos como estos: 1) “Empiezo a estar harto de Facebook”. Yo también. 2) ¿cómo explicas el desbordante entusiasmo de El País, tan distinto del escepticismo de la prensa anglosajona? Por papanatismo. 3) “¿Por qué no te mojas sobre el futuro de Facebook en bolsa?” Porque no soy broker ni inversor, sólo periodista.

Dicho esto, he encontrado un hilo común para las tres cuestiones que me plantean. La formidable operación financiera de Facebook ha sido perfectamente orquestada, con un precio de salida calculado de modo que maximiza la plusvalía de los accionistas existentes y mantiene vivo el interés de nuevas camadas de inversores, al menos hasta que se puedan juzgar los resultados del primer trimestre. En algún momento, Facebook tendrá que justificar un valor bursátil que es 108 veces superior a sus ingresos de los últimos doce meses.

El hecho de que hacia el final de la primera sesión la cotización cayera por debajo del precio inicial y tuviera que ser sostenida por los bancos implicados, no es inusual, pero puede verse como un signo de que la operación es un artificio. No quiero decir que Facebook no tenga futuro; para empezar, cuenta con 16.000 millones y acciones frescas para comprar muchas cosas. En realidad, la principal amenaza para Facebook es el aburrimiento. ¿Quién ha dicho que no me mojo?

17 de mayo, 2012

A medida que se acerca el día de la salida a bolsa de Facebook, se elevan las apuestas y también sube la toxicidad de las informaciones. La compañía y sus banqueros han decidido que el precio de salida será el máximo de la horquilla, 38 dólares por acción; lo que equivale a una valoración inicial de 104.000 millones de dólares. Si han tomado esa decisión, será porque les consta que las órdenes de compra superarán los 14.700 millones de dólares de la oferta. Y calculan que los inversores minoristas se quedarán sedientos.

No faltan escépticos. Por ejemplo, ese inversor inseguro que declara: “a ese precio, demasiadas cosas tendrían que salirles bien para que la inversión se justifique por un retorno a largo plazo”. Hay muchos así. En medio de la euforia, una mala noticia inoportuna. General Motors ha cancelado su campaña de 10 millones de dólares en la red social. No es una muestra de confianza, desde luego.

Al hilo de lo anterior, he leído un comentario inteligente: Zuckerberg ha convencido a medio mundo de que lo suyo es una red social, pero en la práctica es una compañía de medios, que vive de la publicidad y tendrá que pelear por ella en un mercado muy competitivo, pero de poco le valdría reventar los precios, porque su producto no es comparable. Martin Sorrell, chairman del grupo de agencias WPP, dice que ni siquiera está seguro de que la publicidad funcione en un entorno dominado por el ruido de la conversación. Colofón: lo que Facebook necesita es diversificar sus fuentes de ingresos.

16 de mayo, 2012

La historia podría ser graciosa, si no tuviera elementos inquietantes. El colega Don Reisinger cuenta en CNET que la semana pasada alguien descubrió que, cuando un usuario del iPhone 4S (sospecho que el propio Reisinger) preguntaba al asistente virtual Siri “¿cuál es el mejor smartphone?”, la respuesta era “el Nokia Lumia 900”. Bueno, así ocurría hasta que, alertados por un video en YouTube, los programadores de Apple lavaron el cerebro del asistente para dictarle otra respuesta sin compromiso: “el que estás usando” [que, obviamente, sólo puede ser un iPhone 4S ]. La base del equívoco está en que Siri extrae muchas respuestas del buscador Wolfram Alpha, que en este caso la obtuvo procesando comentarios publicados en sitios de Internet. Y ocurre que la ratio media es más alta para el smartphone de Nokia que para el de Apple.

De haberlo pensado mejor, Apple quizás hubiera podido hacer pasar el episodio como un signo de objetividad de su simpático (y por ahora torpe) invento. Pero el argumento podría haber servido a Nokia para una campaña publicitaria como las que se gastan en EEUU. Cuando amaneció el lunes, Siri había recuperado ese proverbial sentido del humor que regocija a los adictos a Twitter: para la misma consulta formulada de viva voz, el asistente tenía preparada otra respuesta: “¿estás de broma?”. Por cierto, para que nadie dude de su objetividad, cuando se le pregunta por la mejor tableta, Siri suelta esta respuesta: “el iPad, y no es sólo mi opinión”.

Probablemente, el asunto no dará para mucho más; al fin y al cabo, Siri es un servicio en beta, y como tal puede cometer errores.

15 de mayo, 2012

Alejandro B. me escribió anoche, para opinar que con mi comentario sobre la economía alemana me he pasado a la crónica política que, según él, “es incompatible con un análisis sosegado del sector”. Veo lo que este lector espera de mí, pero no estoy de acuerdo, sinceramente. Acabo de releer mi comentario y no creo haber cruzado esa supuesta frontera. Con todos mis respetos: los directivos del sector a los que trato con asiduidad, se muestran muy preocupados por el impacto que las decisiones económicas tiene sobre su actividad profesional y los resultados de sus empresas. ¿Por qué no habría de estarlo yo, como analista que se tiene a sí mismo por sosegado?

Se me ocurre relacionar esta reflexión con el caso de Meg Whitman, CEO de HP y protagonista de mi post de ayer. Es conocido que dejó la presidencia de eBay para presentar su candidatura a la gobernación de California por el partido Republicano, y que meses después de perder esas elecciones ante el demócrata Jerry Brown, aceptó el reto de rescatar a HP de una situación complicada. Ambas vocaciones son compatibles, como lo demuestra su notorio apoyo a la candidatura presidencial de Mitt Romney, que fuera su mentor en Bain, al comienzo de la carrera de Whitman. Las aportaciones económicas de Whitman a la campaña republicana son públicas, como lo son las de otros directivos del sector a la candidatura de Obama (o a ambas a la vez). A nadie, que yo sepa, se le ha ocurrido objetar este rasgo de la democracia americana, mientras sea transparente y legal.

El otro día, estando en Shanghai en una presentación de HP, una colega china, por cierto muy enterada para ser veinteañera, me preguntó si yo creía que la señora Whitman – en el estrado en ese momento – compartía las críticas republicanas a China y, en tal caso, si podrían afectar los planes de HP en ese país, en caso de victoria de Romney en noviembre. Lo ignoro, y no había a mano ningún periodista estadounidense a quien trasladar la pregunta, por lo que no supe responder. Pero puedo imaginar que la señora Whitman sabrá cómo actuar para que el ejercicio de sus derechos como ciudadana no comprometan a la empresa que dirige. ¿Acaso sería mejor empresaria si fingiera apoliticismo?

14 de mayo, 2012

Pensaba escribir un breve comentario sobre China, tirando de las impresiones de un viaje que ha sido demasiado breve, pero lo dejaré para otro día. En Alemania también pasan cosas que, con toda seguridad, nos interesan prioritariamente. Sin reconocerlo explícitamente, el gobierno de Angela Merkel, que marca el paso al resto de Europa, parece a punto de cambiar el suyo. En una entrevista al semanario Focus, el ministro Wolfgang Schäuble decía algo sorprendente: “no veo problemas en que los salarios alemanes aumenten más que en el resto de los países europeos”. Alemania perdería un poco de su competitividad – admite- pero contribuiría a reducir los desequilibrios dentro de la UE. El contexto, siempre hay que mirar el contexto: el poderoso sindicato metalúrgico multiplica las huelgas para reclamar un aumento del 6,5% en los salarios de 3,6 millones de trabajadores, y el que representa a los empleados de servicios ya ha firmado un convenio con el 6,3% de aumento. Al ortodoxo liberalismo del gobierno de la señora Merkel no le parece mal una reactivación del consumo.

Las reformas introducidas por Gerhard Schroeder en 2002, y continuadas por Merkel, nunca han sido tan drásticas como las recetas que Alemania prescribe a los países mediterráneos. Pero hay motivos para pensar que sus efectos se desvanecen poco a poco. Entre 2004 y 2009, el ingreso medio por asalariado se contrajo año tras año, y aunque algo ha mejorado desde 2010, el mercado interior no repunta. La tasa de desempleo es del 6,8% de la población activa, pero que nadie se apresure a sacar conclusiones: en abril sólo se han creado 19.000 nuevos empleos, una cifra decepcionante… para un país como Alemania.

En opinión de economistas de los respetados institutos de análisis económico del país, son síntomas de vulnerabilidad del modelo económico alemán, que se apoya excesivamente en el superávit de comercio exterior. Como el 40% de las exportaciones alemanas van a países del euro, quizás Merkel y Schäuble podrían permitirse un poco menos de dogma. Una recesión técnica acecha en el horizonte, a menos que Estados Unidos y China compensen lo que el resto de Europa está dejando de comprar. El viejo tópico de la locomotora de Europa también tiene contradicciones.

12 de mayo, 2012

Estos días han aparecido unos datos de IDC que no sólo son frescos sino también primerizos. Se trata de una estimación de los ingresos generados por el ´ecosistema´ Hadoop-MapReduce, que en 2011 han sumado 77 millones de dólares y se espera alcancen los 812 millones en 2016, ¡un 60% anual compuesto! Es la prueba estadística que faltaba del auge de proyectos basados en el almacenamiento y análisis de datos estructurados y no estructurados (lo que ha dado en llamarse Big Data).

Los analistas de IDC aventuran que este mercado se desarrollará en los próximos años siguiendo una pauta que la industria ha conocido con Linux. En una primera fase, inducirá las ventas de hardware y luego irá ascendiendo en valor a medida que nazcan servicios especializados en la explotación de este software open source.

La consultora cree que el interés en analizar el comportamiento de los usuarios, tanto de las redes sociales como de aplicaciones web, será el combustible del crecimiento de este subconjunto de Big Data. Las empresas especializadas son de las más solicitadas de la industria del software, y las cifras empiezan a ser interesantes.


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